Continúa el juicio al Comisario Campo en Necochea

Pablo Campo no lo pudo tolerar. Que un ladrón se resistiera a ser detenido e insultara a gritos a sus efectivos, estaba dentro de lo previsible. Pero que, además, sustrajera la luz de alarma de un patrullero, le resultaba inadmisible. Era como “mojarle la oreja” a un jefe policial que en poco tiempo se había ganado la admiración del intendente Miguel Gargaglione combatiendo eficazmente el delito en San Cayetano.

No dudó: tomó la escopeta calibre 12/70 y se dirigió hacia la vivienda de Rolando Antonio Rodríguez,  que había osado pasar los límites. Furioso, efectuó varios disparos. Tres de ellos en el interior de la casa. Finalmente, “Tonito” Rodríguez fue apresado. No fue producto de la diplomacia, precisamente: cuando lo trasladaron al Hospital Menditeguy sangraban su boca y su nariz, tenía algunos raspones y una lesión en la pierna derecha. Cinco efectivos lo tenían controlado cuando llegó la ambulancia.

Aquello ocurrió en la madrugada del 22 de octubre de 2017. Por estos días, Campo y Rodríguez se hallan presentes en  la sala del Tribunal Oral Criminal Nº 1 de Necochea. El jefe policial como imputado, “Tonito” como denunciante en la causa caratulada  “lesiones graves, agravadas por su condición de funcionario policial en abuso de su función y/o cargo”, como así también “vejaciones y/o apremios ilegales en acto de servicio”.

Quedó en claro este viernes, durante el juicio oral y público, que aquella madrugada Campo utilizó cartuchos de estruendo cuando disparó contra el joven que se resistía a ser aprehendido. En efecto, se trata de proyectiles que se utilizan para producir un efecto intimidatorio. Así lo reveló el perito en criminalística Juan Manuel Ibarra, al brindar testimonio de lo ocurrido.

Antes que Campo en persona irrumpiera en la vivienda de “Tonito” Rodríguez, personal policial había intervenido en el boliche  “Chameca” para aprehender a Rodríguez, acusado de cometer un robo.

Pero Rodríguez no sólo se resistió a ser aprehendido, sino que en su huida a pie sustrajo la baliza del patrullero que tenía a cargo el inspector Carlos Azpeitía, al tiempo que habría intentado atacar a efectivos policiales con un cuchillo mientras profería insultos contra los uniformados.

La acusación, en el juicio oral y público que se le sigue a Campo,  está a cargo del fiscal Walter Pierrestegui, en tanto que el imputado cuenta con la defensa a cargo de los abogados marplatenses Germán Corti y Mariano Castelucci.

El debate oral se sustancia en el Tribunal Oral Criminal Oral Nº 1 del Departamento Judicial de Necochea, presidido por  Luciana Irigoyen Testa, e integrado también por Mariana Giménez y Aldo Rau.

PERITAJE

En esta segunda jornada de la instancia oral, el testimonio más contundente fue el de Juan Manuel Ibarra, licenciado en criminalística  que cumple tareas en la Policía Científica y que fue convocado por la Justicia para hacer pericias en este caso.

Ibarra reveló que desconocía la existencia de hechos previos en un boliche bailable y en la vía pública, señalando que su tarea se limitó al interior de una vivienda que ocupaba Rodolfo Antonio Rodríguez.  El perito indicó que en la misma se había barrido el piso, hallando postas de goma en un tacho de basura, estimando por la cantidad que se habrían efectuado unos tres disparos, utilizándose una escopeta de calibre 12/70, que fue mostrada en la sala del tribunal, analizándose sus características.

Ibarra precisó que, por las huellas encontradas, se efectuaron disparos hacia el piso, para que el proyectil rebote y produzca menor daño, tal como se recomienda en policía para casos en que hay poca distancia con la persona a la que se persigue.

También indicó que se utilizaron cartuchos de estruendo para efecto intimidatorio, los cuales generan ruido y fuego, pero no son letales, siendo habitualmente empleados para disuadir tumultos.

“Están concebidos para generar lesión leve”, indicó Ibarra, acotando que con la escopeta utilizada aquel día por Campo se pueden efectuar como máximo seis disparos, ya que tiene capacidad para contener cinco cartuchos en el almacén tubular y uno en la recámara.

La acusación, en el juicio oral y público que se le sigue a Campo,  está a cargo del fiscal Walter Pierrestegui, en tanto que el imputado cuenta con la defensa a cargo de los abogados marplatenses Germán Corti y Mariano Castelucci.

El debate oral se sustancia en el Tribunal Oral Criminal Oral Nº 1 del Departamento Judicial de Necochea, presidido por  Luciana Irigoyen Testa, e integrado también por Mariana Giménez y Aldo Rau.

PERITAJE

En esta segunda jornada de la instancia oral, el testimonio más contundente fue el de Juan Manuel Ibarra, licenciado en criminalística  que cumple tareas en la Policía Científica y que fue convocado por la Justicia para hacer pericias en este caso.

Ibarra reveló que desconocía la existencia de hechos previos en un boliche bailable y en la vía pública, señalando que su tarea se limitó al interior de una vivienda que ocupaba Rodolfo Antonio Rodríguez.  El perito indicó que en la misma se había barrido el piso, hallando postas de goma en un tacho de basura, estimando por la cantidad que se habrían efectuado unos tres disparos, utilizándose una escopeta de calibre 12/70, que fue mostrada en la sala del tribunal, analizándose sus características.

Ibarra precisó que, por las huellas encontradas, se efectuaron disparos hacia el piso, para que el proyectil rebote y produzca menor daño, tal como se recomienda en policía para casos en que hay poca distancia con la persona a la que se persigue.

También indicó que se utilizaron cartuchos de estruendo para efecto intimidatorio, los cuales generan ruido y fuego, pero no son letales, siendo habitualmente empleados para disuadir tumultos.

“Están concebidos para generar lesión leve”, indicó Ibarra, acotando que con la escopeta utilizada aquel día por Campo se pueden efectuar como máximo seis disparos, ya que tiene capacidad para contener cinco cartuchos en el almacén tubular y uno en la recámara.

MAS TESTIMONIOS

Elías Rivero, un efectivo policial de 25 años oriundo de Miramar, que prestaba servicios en aquel entonces en San Cayetano, declaró que ese día observó a Rodriguez tirado en el piso tras ser apresado por la policía, con sangre en la nariz y en la boca, observando también que padecía una lesión en la pierna derecha y algunos raspones, antes de ser conducido al Hospital Municipal para ser atendido. El fiscal le recordó que, anteriormente, había declarado que Rodríguez tenía un chichón en la cabeza.

También declaró María Alejandra Heim, operaria de cámaras de seguridad del centro de monitoreo del municipio de San Cayetano.  Reveló haber recibido un llamado del inspector Carlos Azpeitía, dando cuenta de lo sucedido, requiriendo material fílmico respecto de la búsqueda de Rodríguez en el interior del boliche “Chameca”.

La operaria relató que se vio a Rodríguez salir del boliche y luego correr en la vía pública con algo en la mano, no pudiendo precisar si se trataba de un cuchillo o de la baliza que extrajo del móvil policíal.
Sólo queda que brinden testimonio dos testigos más. El fiscal Pierrestegui y los abogados defensores de Campo brindarán sus respectivos alegatos (será en forma virtual) el próximo jueves. Posteriormente, el tribunal decidirá  sobre lo actuado por el comisario inspector Campo en aquella madrugada de 2017.

Fuente: El Ciudadano Necochea.