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MARILÚ de Balneario Orense, por Magalí Di Croce

¿Quién que haya ido aunque sea unas horas a ese paraíso encantado que se llama Balneario Orense, no ha pasado por el negocio de Marilú?

“Lo de Marilú”, que desde hace ya 56 años presta un servicio importante en el Balneario Orense, era desde hace tiempo, la cita obligada de los veraneantes, para proveerse de todo lo necesario, como también para enterarse de los avisos de anuncios en los cartelitos pegados, tales como el horario de la Misa, o de algún espectáculo, o cualquier otra información útil …

Ahí encontrábamos todo lo que buscábamos, y además nos encontrábamos con los conocidos de todos los años. Podíamos dejar una receta de un medicamento que Cacho nos traía resuelta del Pueblo.

“Lo de Marilú” esta proveeduría emblemática, era atendida por MARILÚ, y su esposo Cacho, y empleados que terminaban haciéndose como de la familia, por las largas horas que pasaban juntos. Todos amables, agradables, de excelente trato, recuerdo especialmente a Lucas Doladé, que estuvo varios veranos como parte del plantel y se quisieron tanto que, al principio, creíamos que era también sobrino.

Los primeros años MARILÚ y Cacho, residían en el Pueblo de Orense durante todo el año y se instalaban en los meses de verano a trabajar el negocio, pero con el correr de los años, se fueron a vivir durante todo el año en el Balneario Orense. Su negocio cumple y cumplía un servicio valioso, si bien con los años de fueron instalando otros comercios del rubro, lo que era lógico y esperable con el crecimiento que fue teniendo la Villa, “lo de MARILÚ” había sido pionero en muchas cosas, y de gran utilidad tanto para los que íbamos en algunos días de verano, como para los que residían ahí todo el año.

Nosotros a MARILÚ la conocimos hace años, era una mujer muy linda, agradable, de buenos modos, y de los tantísimos veraneos que pasamos allá, se formó una especie de amistad veraniega, conocíamos mutuamente nuestras vidas, ella conocía los nombres de nuestras hijas, y nosotros de su amada sobrina Sole y sus hijos a quien MARILÚ amó con amor entrañable; con Susana y Tucho especialmente tenían una linda amistad, ella a Tucho le puso de sobrenombre “el Flaco”. Siempre que recurríamos con alguna inquietud ella trataba de resolverla, tanto es así que cuando no conseguíamos un lugar donde alquilar, la llamábamos desde San Cayetano, por los meses de septiembre u octubre y ella nos conseguía teléfonos para conectarnos con algún locador.

Hace cinco años que venimos al Balneario San Cayetano, y no hemos vuelto a Orense, pero guardamos en el corazón aquellos veraneos, y entre tanta gente linda que recordamos, está MARILÚ.

Hace poco tiempo nos enteramos por Lucas que no estaba bien, y a su pedido, la pusimos en nuestras oraciones, lamentablemente -el día de la Epifanía del Señor- supimos que había partido: lo que nos dio mucha tristeza y nostalgia.

Fue una trabajadora incansable, y junto a Cacho brindaron un servicio importante que,-si Dios quiere- seguirá con Cacho y su sobrina Soledad.

Ella, MARILÚ, desde otro lugar -sin duda-, seguirá amparando a Sole y familia a quien amó como a una hija, seguirá guiando sus pasos en su negocio, y seguirá mirándolos con ternura con sus bellos ojos del color del mar…

                                                    MAGALÍ DI CROCE

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