Hubo un tiempo en que al pádel se lo miró con el recelo propio de las modas pasajeras. Aquella efervescencia de la década del ‘90, cuando San Cayetano contaba apenas con una sola cancha, parecía predestinada al olvido. Unos 10 años después llegó el segundo momento de auge: más jugadores en cancha y dos espacios para practicarlo. Sin embargo, la realidad actual liquida cualquier etiqueta de «fiebre momentánea»: con 3 predios activos y 4 canchas en pleno funcionamiento -todas ellas con superficie de alfombra-, el pádel se ha consolidado definitivamente en el podio de las tres disciplinas más practicadas de la localidad.
Las cifras respaldan este fenómeno social y deportivo. De acuerdo a registros, en este 2026 unas 250 personas participan activamente en torneos, en tanto que entre 30 y 50 optan por jugar solamente de manera recreativa (solicitando el correspondiente turno). Este dinamismo se refleja en una oferta competitiva variada que abarca desde torneos internos en Fiera 3.0 y Match Point hasta la continuidad del Circuito Anual de Suma Pádel y la innovadora Liga de Pádel local, una propuesta que rompe con el clásico formato de fin de semana para ofrecer competencia regular.

El nivel local sigue en ascenso: las categorías femeninas compiten de 6ta a 8va —con un puñado jugando en 5ta—, mientras que en Libres el rango abarca de 5ta a 8va, contando con exponentes de 4ta categoría. Esta proyección trasciende los límites locales, como lo demuestra el reciente título de Rodrigo Arana y Mateo Martínez en la 4ta categoría de la Copa Center Tandil, consagrándose entre 27 parejas participantes.

El semillero y la enseñanza son la garantía de este presente sólido. Alrededor de 100 alumnos —desde niños de 4 años hasta adultos— toman clases semanales en los tres predios.
Todo esto demuestra que el pádel local ya no vive de recuerdos ni de nostalgias noventeras; se juega, se entrena y se proyecta como una columna vertebral de la comunidad deportiva sancayetanense.
Redacción: Fabio Buus
