En esta fecha celebramos ser diferentes, convivir con diversas culturas, hablar varios idiomas pero sentirnos uno. Un solo continente, una sola Nación. En el maco del Bicentenario de nuestra bandera reflexionemos para que los derechos de todos los pueblos originarios sean reconocidos; respetemos las diferentes culturas y las diferencias entre personas; valoremos la igualdad de derechos y oportunidades de otras Naciones hermanas.

Con estas palabras dio inicio el acto en celebración al Día de la Diversidad, llevado a cabo el viernes último en Plaza España. En primera instancia el Intendente Municipal Miguel Ángel Gargaglione junto a la Inspectora Distrital Amalia Cosentino y Paula Madsen, perteneciente al cuerpo de Bomberos Voluntarios izaron el Pabellón Nacional.
Por su parte, la bandera Bonaerense y la Distrital fueron izadas por el director de Hospital Pedro Barrientos; Rosana Vinuesa directora el Jardín N° 901; Graciela Di Santo docente del Jardín N° 902, la sub directora de Desarrollo Local Florencia Jeger y la presidente de Liga de Madres María Elena Iocco.

Posteriormente, María Dolores Nájar ex docente e inmigrante española reflexionó en esta fecha que cambió para siempre la historia de la humanidad. En este sentido señaló que “este debe ser un día de replanteo histórico y de diálogo inter-cultural, que nos permita reflexionar sobre: la diversidad de culturas, la aceptación de las diferencias de toda índole, el respeto por el otro, la tolerancia, la importancia de perdonar agravios y ofensas”.
Acto seguido, se refirió a las controversias en cuanto a las acepciones de la fecha proponiendo “analizar los errores del pasado, pero no sigamos cometiéndolos en el presente. Aceptemos nuestra identidad hispano-americana pero, simultáneamente, tratemos de integrar a muchas comunidades originarias, que aún hoy, se encuentran excluidas o abandonadas y viviendo de manera muy precaria.
Construyamos condiciones de igualdad como punto de partida, especialmente para los sectores más vulnerables y, mediante acciones concretas, trabajemos por un país más justo y solidario, que nos contenga a todos por igual y dignifique la condición humana.
Busquemos un equilibrio que nos permita vivir en armonía, aceptando la diversidad, conociéndola y respetándola”.

Para finalizar Dolores Nájar reprodujo las palabras del Cacique Seattle que, no obstante las injusticias padecidas, elevaba su voz mediadora para que fuera escuchada por su numerosa audiencia.
“Podríamos ser hermanos a pesar de todo. Nuestro Dios es el mismo Dios. Es el Dios de la humanidad y es igual su piedad para el hombre blanco y el hombre rojo”.
Prensa Municipalidad de San Cayetano
