
La Dirección de Salud de la Municipalidad local realizó un programa especial sobre la Gripe A en Canal 2 de San Cayetano. Allí, varios profesionales de la Salud abordaron la temática desde sus respectivas áreas. En este caso, el Licenciado Luis R. Marino,
Coordinador Servicio de Salud Mental se refiere a como influye esta enfermedad a nuestra salud mental y los comportamientos sociales.
Salud Mental y Gripe A:
Luis Marino, autor del artículo.
La epidemia de gripe A o H1N1, que existe en todo el mundo , ha generado un cierto temor fóbico en la población, en tanto y en cuanto, es un miedo excesivo e irracional, a enfermar de gripe. Las personas que lo padecen tienden a extremar las medidas para evitar contraer la enfermedad, lo cual lo lleva aislarse de su entorno. El pánico se propaga mucho más rápido que el virus en cuestión y afecta a más personas.
Por otro lado, se advierte que aquellos pacientes, que asisten a los servicios de salud Mental, con problemas de misofobia, es decir que poseen un miedo persistente, anormal e injustificado a los gérmenes, la suciedad o la contaminación, lo cual los lleva a extremar, a puntos inverosímiles, su higiene personal, estos pacientes han agudizado su cuadro.
La organización SANAR, dedicada a la prevención de la salud mental presenta los siguientes síntomas como característicos de la fobia específica a la gripe:
1. Temor acusado y persistente que es excesivo o irracional que se desencadena por la presencia de los síntomas gripales propios o de terceros.
2. La exposición al estímulo, en este caso los síntomas gripales, provocan una respuesta inmediata de ansiedad y/o fobia, la cual puede tomar la forma de una crisis de angustia.
3. La persona no reconoce que este miedo es excesivo o irracional.
4. La persona evita el contacto con otras personas por temor al contagio. Se aísla del entorno y en algunos casos tienen una actitud discriminatoria contra terceros posibles contaminantes.
5. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa o el malestar provocado por el miedo a contraer gripe interfiere la rutina normal de la persona, las relaciones laborales o sociales o bien provoca un malestar clínicamente significativo.
6. En la mayoría de los casos los pacientes presentan antecedentes de padecer trastornos de ansiedad, obsesiones o fobias.
Cuando una fobia interviene en la vida de una persona un tratamiento efectivo involucra las siguientes normas:
1. Psicoeducación: comprender, internalizar y vivenciar responsablemente los criterios que tienen relación con la pandemia mundial de gripe A H1N1 y su afectación local generando conductas saludables en forma general y particular sobre esta problemática
2. Contención de la ansiedad excesivo y/o disfuncional
3. Reestructurar su pensamiento y conducta.
4. Conducta responsable y objetiva frente a la epidemia y desensibilización sin vivencia catastrófica de la problemática social.
5. Reconocer que la exposición pública al virus de la influenza común es más alta en su presentación que la incidencia actual al virus de la gripe A H1N1.
6. En ciertas ocasiones, cuando la personalidad es evitativa, dependiente o extremadamente sensible realizar terapia corta centrada en la angustia residual consecuente.
7. Prevenir el contagio utilizando activamente las recomendaciones para su no propagación.
8. Reconocer con responsabilidad ciudadana, social y solidaria a los afectados sin discriminación.
Desde la perspectiva de la salud mental, una epidemia de gran magnitud como la gripe A H1N1 implica una perturbación psicosocial que puede exceder la capacidad de manejo de la población afectada. La población puede sufrir tensiones y angustias en mayor o menor medida.
Se estima que habrá un incremento de la incidencia de trastornos psíquicos (entre una tercera parte y la mitad de la población presentará alguna manifestación psicopatológica, de acuerdo a la magnitud del evento y el grado de vulnerabilidad. los efectos en la salud mental son más marcados en las poblaciones que viven en condiciones precarias, poseen escasos recursos y tienen limitado acceso a los servicios sociales y de salud.
Hay que tomar distancia del terror por la gripe así como lo fue en su momento con el dengue. Los miedos tienen al comienzo, relativa relación con las enfermedades pero se transmiten de generación en generación, se llama terror transgeneracional y no tiene que ver con cuestiones externas sino con temores internos que se depositan en situaciones posibles de generar miedo. Actúan sobre las personas con más vulnerabilidad social pero también son extremadamente efectivos en aquellas personas con estructuras de personalidad más frágiles, más vulnerables y con poca contención afectiva familiar y/o social.
Los expertos consideran que el exceso de información sumado a la falta de coherencia de algunos mensajes de las autoridades sanitarias «alimenta la alarma social» que existe respecto a la enfermedad y sólo aumenta la sensación de vulnerabilidad entre la población». La única forma de paliar esa sensación, que alimenta la alarma social, es proporcionar a la gente una información veraz sobre lo que ocurre y armas para afrontar esta nueva situación.
Lic. Luis R. Marino (Psicólogo, M.P. 400090)
Coordinador Servicio de Salud Mental. Dirección de Salud
