En relación a la magnitud del consumo. Conclusiones.

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Al igual que en casi todos los países de América y Europa, el consumo de alcohol y tabaco alcanzan las prevalencias más altas, ya sea de vida, año y mes, seguida por el consumo de marihuana. En Argentina, el uso de cocaína y de tranquilizantes sin prescripción médica determina un patrón de consumo específico para esta sociedad.

 

Tabaco


El 27,2 %, es decir, casi 27 personas de cien fuman actualmente, unas 4.999.478 personas. Entre los varones el consumo es mayor que entre las mujeres (30,6% y 24,2% respectivamente) y son los jóvenes de 25 a 34 años quienes tienen niveles de consumo más elevados. Un cuarto de los fumadores actuales presenta un consumo diario y de un atado (20 cigarrillos o más por día), no presentando diferencias en la intensidad del consumo entre sexo. Por otro lado, si bien la prevalencia de consumo entre los adolescentes es muy inferior a la de los adultos, la intensidad es similar en cuanto a la cantidad de días. El 50% de los jóvenes de 12 a 17 años declara fumar los

30 días del mes (10 cigarrillos promedio por día). En la región Patagónica se encuentra las tasas de consumo actual más alta y en el NEA la menor.

 

Alcohol


El consumo actual de alcohol se encuentra presente en el 44,5% de la población, y en mayor medida en los varones. Entre los 18 a los 24 años se observa la tasa más elevada, del 57,2% y entre los adolescentes, la menor, del 21,4%. En las regiones Patagonia (52,2%), Pampeana(46,7%) y Área Metropolitana (45,1%) se encuentran las tasas más altas. La cerveza es la bebida de mayor consumo, seguida por el vino y luego las bebidas fuertes o tragos combinados. Entre los adolescentes y jóvenes, el consumo de alcohol se caracteriza por ser de cerveza y bebidas fuertes, preferentemente durante los fines de semana y sin diferencias por sexo. En tanto que el consumo de vino caracteriza a la población adulta. En cuanto a la frecuencia de consumo según sexo, tanto varones como mujeres, toman vino mayoritariamente durante los fines de semana. El 22% de los varones también bebe diariamente y cerca del 25% de las mujeres sólo en eventos sociales.99

El consumo perjudicial estimado a partir de la escala AUDIT (Test de Identificación de los Trastornos Debidos al Consumo de Alcohol), indica que el 13% de los consumidores actuales de alcohol, presentan un patrón de consumo riesgoso para la salud y para terceros. Esta relación es mayor entre los varones (casi 19 de cada 100) que entre las mujeres (6,1%). Entre los jóvenes de 18 a 24 años no sólo encontramos la tasa de consumo mayor, sino también una proporción mayor de patrones de consumo perjudiciales, alcanzando al 20,3% de ellos. Por otra parte, en las regiones de NEA y NOA se encuentra en mayor medida un consumo perjudicial y a pesar de que esta última región tiene la menor proporción de consumidores.

 

Psicofármacos sin prescripción médica


La extensión del uso de medicamentos psicotrópicos, especialmente tranquilizantes y ansiolíticos, bajo tratamiento médico o bien por su cuenta, principalmente en la población adulta es lo que ha permitido la conceptualización sobre el fenómeno de la medicalización de la vida cotidiana. De hecho, el estudio nacional estima que 18 de cien personas (más de tres millones trescientas mil personas) han consumido tranquilizantes, alcanzando a más de 31 personas de cien, a partir de los 50 años y en mayor medida si son mujeres. El uso bajo tratamiento médico es el que caracteriza al consumo en las mujeres y entre las adultas, y aunque en menor proporción, también entre los adolescentes y jóvenes. El consumo sin prescripción médica reciente es del 1,3%, algo superior entre las mujeres y entre los jóvenes de 25 a 34 años (1,6% y 1,8% respectivamente).

El uso de estimulantes y antidepresivos ya sea bajo tratamiento médico o no, está menos extendido que los tranquilizantes. El 1,8%, unas 332.547 personas declararon algún consumo de estos medicamentos, y la mujeres el doble que los varones. Fueron prescriptos por médicos en más del 49% de los usuarios de 18 a 24 años y a casi el 74% de los usuarios adultos mayores. El consumo reciente o del último año de estimulantes sin prescripción médica alcanza al 0.1% de la población.

 

Marihuana


Marihuana es la droga ilícita de mayor consumo en el país, el 3,1% de la población entre 12 a 65 años declaró consumo en el último año, el 5,1% de los varones y el 1,7% de las mujeres. Entre las edades de 18 a 34 años se encuentran las tasas más altas y en las regiones de Patagonia y Metropolitana. El consumo de marihuana se caracteriza por ser ocasional (54,7%) y frecuente (37,7%). Es más frecuente entre los 100 jóvenes de 25 a 34 años, en tanto que un 13,3% de los adolescentes lo hace de manera experimental. Los indicadores de signos y síntomas de dependencia entre los usuarios del último año estimaron un uso problemático, dependiente en el 17,8%, más significativo entre los varones y entre los 25 y 34 años.

 

Cocaína

 

El 0,8% de la población declaró consumo de cocaína en el último año, el 1,5% de los varones y el 0.2% de las mujeres. Entre los 18 y 24 años se encuentran las tasas más altas, y en la Patagonia y el Área Metropolitana. La modalidad de uso de cocaína es ocasional en más de la mitad de los usuarios (54,3%) y frecuente para el 35,1% de ellos. Este patrón de uso corresponde al 37,9% de los varones, en tanto que entre las mujeres casi el 80% del consumo es ocasional.. El consumo frecuente se encuentra sobre todo entre la población de 25 a 34 años. El 48% de los usuarios presenta indicadores de dependencia y en mayor proporción entre los varones y entre la población joven de 18 a 34 años.

 

 

Factores de riesgo y protección asociados al consumo


Percepción de riesgo


La percepción de Gran riesgo, indica un factor de protección, en tanto que cuando esta percepción está presente, el consumo es menor. En efecto, cualquiera sea la frecuencia de consumo por la cual se pregunte, el grupo de población que considera que ese consumo (experimental o frecuente) no trae aparejado ningún riesgo, presenta una prevalencia de marihuana de 13 y 29 puntos porcentuales más que el grupo que considera que el consumo es de gran riesgo. Lo mismo se observa respecto del consumo de cocaína, mientras que la prevalencia de quienes consideran de gran riesgo el consumo experimental es de 0,4%, asciende al 2,3% entre quienes lo evalúan de ningún riesgo.

Los datos encontrados en el estudio indican lo siguiente: en primer lugar se puede sostener que la percepción de riesgo aumenta cuando se indaga sobre consumo frecuente para una misma sustancia, y por consiguiente, es más baja la percepción de gran riesgo frente al consumo experimental (de una o dos veces).

En segundo lugar, la percepción de gran riesgo frente al consumo experimental y de alguna vez de marihuana es la más baja, del 50,6% y 53,6% respectivamente. Es decir 101 que hay mayor percepción de riesgo frente al consumo frecuente de alcohol, tabaco y psicofármacos que del uso experimental u ocasional de marihuana. Igual distribución de la percepción de riesgo se observa para el consumo experimental y ocasional de cocaína y éxtasis. El consumo frecuente de cocaína y el de pasta base-paco, ya sea para uso experimental como ocasional, tiene la percepción de riesgo más alta.

 

Percepción de facilidad de acceso


El 38,7% de la población declara que es fácil acceder o conseguir marihuana y el 29,4% dijo que es fácil conseguir cocaína. Cerca del 23% de la población manifestó facilidad para acceder a pasta base y un 18,5% a éxtasis. Esta percepción de facilidad de acceso está en relación con las drogas más consumidas y por quienes lo hacen: varones y jóvenes.

 

Propensión a consumir


Si bien casi un 14% de la población manifestó curiosidad por probar alguna droga ilícita, en mayor medida los varones y los jóvenes, la probabilidad del consumo, es decir, la decisión positiva del consumo frente a una ocasión real, decae a casi la mitad, el 6,1%. La población que siempre tiene mayores indicadores de riesgo son los varones y los jóvenes de 18 a 24 años.

Esta propensión al consumo ocurre en un contexto donde es alto el porcentaje de personas que declararon haber recibido oferta de drogas, marihuana y cocaína especialmente, más cuando la oferta se refiere a más de un año.

Asociación entre consumo de alcohol y tabaco y el consumo de marihuana y cocaína

Es claramente mayor la presencia de consumo de marihuana entre la población que fuma respecto de la que no lo hace, pasando de una prevalencia del 6,9% a 1,7% respectivamente. El porcentual de incremento en las tasas de prevalencia es similar en cada sexo.

En la población de 18 a 24 años se encuentra la tasa de consumo de marihuana más alta, sean o no fumadores. Entre los adolescentes es más significativa la asociación entre el consumo de tabaco y marihuana.102

Los datos del estudio permiten estimar que el consumo de marihuana es más de cuatro veces mayor en el grupo con consumo problemático de alcohol, y la distancia es mucho superior en el caso de las mujeres. La población de 18 a 24 años, presenta el mayor consumo de marihuana entre bebedores problemáticos o no, siendo el consumo 3,3 veces más entre los primeros.

En igual sentido, el consumo de cocaína aparece fuertemente asociado al consumo problemático de alcohol, siendo siete veces más. En las mujeres el consumo de cocaína entre los consumidores que tienen uso perjudicial es de casi once veces más respecto de usuarios no problemáticos de alcohol y en los jóvenes de 18 a 24 años esta relación es de ocho veces más.

 

ESTUDIO NACIONAL EN POBLACIÓN DE 12 A 65 AÑOS, SOBRE CONSUMO DE SUSTANCIAS PSICOACTIVAS.ARGENTINA 2010

 

http://www.observatorio.gov.ar/investigaciones/Estudio_Nacional_sobre_consumo_en_poblacion_general-Argentina2010.pdf



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