Los hermanos Pérez, por Magalí Di Croce

Cuando en año pasado escribí el texto “Dolor en el pueblo” que puedes leer en este enlace, describía el dolor de la comunidad por la partida repentina de tanta gente conocida y querida a raíz del Covid. En Abril de este año, volvimos a sentir esa angustia general, tanta gente querida, tantas familias en duelo, porque los pueblerinos, aún en medio de algunas costumbres que debiéramos superar como las habladurías y el juzgamiento de la vida de los otros, por sobre todas las cosas nos sentimos hermanados, nos preocupamos, sufrimos con el dolor de los otros, nos alegramos con sus alegrías, compartimos la vida…
Hoy me dio mucha tristeza al enterarme. Otro dolor en la comunidad.
Hoy otro revés, los hermanos Pérez, Julio y Juan partieron víctimas de esta pandemia que no se acaba.
Los hermanos Pérez eran conocidos por todos, apreciados por todos, llamados por todos para sus trabajos.
Cuando venían las lluvias torrenciales, al otro día, el teléfono de “los Pérez” ardía de llamados y mensajes, y ellos con su paciencia y amabilidad nos hacían un lugarcito a todos.
Ágiles, siempre se los veía arriba de los techos, con muchísima energía para el trabajo.
Siempre prontos al saludo, con la mano levantada desde un techo  o desde su auto o camioneta saludaban con su habitual sonrisa. Alegres, jamás los vimos de mal humor o enojados, ellos repartían sonrisas.
Siempre juntos, no pensábamos en Juan o en Julio, no, los pensábamos juntos a “los hermanos Pérez”.
Además de ser tan requeridos por su trabajo, eran muy apreciados en el ámbito ciclista, eran muy deportistas, y además les encantaba cantar.
Siempre estaban prontos a colaborar con las Instituciones del Pueblo cuando se los convocaba al Teatro para juntar fondos en un “Encuentro de Artistas Locales”.
Eran personas de familia, sencillos.
Hoy mientras caminaba pensaba en sus vidas, sencillas, humildes, y plenas.
No pasaron sin dejar huella, en sus familias, en sus amigos, en toda la comunidad del pueblo.
Creo que vidas así, cuando tienen que presentarse ante el Señor van en paz, sin alardes de logros personales, o éxitos extraordinarios, gozan de la sencillez de los hijos de Dios, de la simpleza cotidiana.
Los dos hermanos les dejan a su familia una cuantiosa fortuna: el ejemplo de sus vidas y su alegría.
Siempre juntos, no pensábamos en Juan o en Julio, no, los pensábamos juntos a “los hermanos Pérez”.
Y juntos partieron, juntos, quizá no hubiera podido seguir sonriendo uno de ellos, si quedaba sin el otro….
                                                      Magalí Di Croce


Widget