Recuerdos grabados.
Tu cara tatuada en mis párpados.
Tu voz instalada en mi cabeza.
Me empeño en recordarte a diario
mientras convivo con el miedo de olvidar el sonido de tu voz.
El dolor que tengo se va a quedar conmigo
pues me niego a enterrar lo vivido.
Fuiste uno de los adiós que más dolió.
Fuiste amigo,
compañero,
cómplice.
Costumbre de extrañarte,
de llorarte y pensarte mirando el cielo
recorriendo aquellos espacios solo tuyos
que nunca más se van a volver a ocupar.
No importa el poco o mucho tiempo que pase
ésto sigue doliendo sin vos.
Aunque hay días que parece que recordarte dejara de dolerme
y otros en los que pensarte vuelve a romperme.
Vivir con tu ausencia
dolió desde el primer minuto.
Duele, duele, duele
esperar el tiempo de recordarte sin romperme.
El orgullo de coincidir con vos.
¡Qué bien que lo hiciste!
¡Cuánta felicidad nos regalaste!
Vivo extrañándote pero feliz de haberte vivido
Ángeles C.Roldán
