
El ciclo vegetativo de la vid finalizó en otoño con las cosechas tardías y la caída de las hojas. Un nuevo ciclo comienza, llegó el invierno y la vid descansa en la viña. Pero el que no descansa es el hombre, que acompaña a la vid durante todo el año, en esta ocasión la va a guiar, podar y conducir para que en el futuro le rinda con total calidad.

El objetivo será que cada planta tenga las mismas técnicas de poda para equilibrar el viñedo y lograr una producción homogénea y de calidad.
La poda de invierno es uno de los factores de calidad del cuidado de la vid. Si la vid creciera con absoluta libertad desarrollaría un tronco largo, gran cantidad de uvas y muchas hojas. En cuestiones de calidad, esta sería una explotación deficiente de su potencial y habría peligro de micosis o plagas debido a la poca aireación y exceso de humedad en ciertas ocasiones.
Al podar se logra un crecimiento de la vid con equilibrio y relación proporcional entre la cantidad de hojas, frutos y tamaño del tronco, resultando en un equilibrio total del viñedo. Se obtendrá una producción regulada y de mayor calidad, ya que al reducir rendimientos, la concentración de sustancias será más evidente sensorialmente y durante la vida del vino. La planta se mantendrá con mayor sanidad debido a la aireación, orden y conducción de la vid.

Cada terruño impondrá el sistema más adecuado para guiar la viña. Por lo general en zonas muy calurosas, a la vid se la lleva hacia arriba en un parral, para que los racimos caigan y cuelguen de manera aireada y ventilada, y la sombra se la aporten las hojas que quedarán sobre los racimos como una especie de toldo que protege del sol.

A veces en zonas frías, a la vid se la conduce en espalderos sostenidos por alambres, con mayor exposición solar y cierta orientación para atenuar heladas.
El trabajo del hombre es de destacar en cada momento del ciclo vegetativo de la vid, es un trabajo muy técnico y a la vez sacrificado. Durante la poda de invierno, el hombre trabaja expuesto a temperaturas muy frías, a veces extremas. Hasta en ocasiones, en pocos lugares del mundo, hay una cosecha tardía que se hace en invierno. Este trabajo, por ley, se debe hacer en frío extremo para que la uva llegue congelada a la bodega (los llamados vinos de hielo, “ice wines”) y se pueda hacer el proceso ideal para estos raros vinos reconocidos mundialmente. Es el hombre el que está entregado a las temperaturas e inclemencias del tiempo durante los trabajos de invierno en el viñedo.

Imaginemos el final de un frío día de invierno de un trabajador de la viña: Anterior a su día libre, se prepara un guiso y en el fuego contiguo en una olla, vierte vino y lo condimenta con hierbas y especias, lo deja al calor del fuego lento, busca un tazón o vaso, se sirve el vino caliente especiado con un cucharón y repone el calor perdido durante su helado día de trabajo. Este mismo trago de invierno será el protagonista del brindis de hoy, que será por los trabajos del campo en invierno. Salud!
Por Alejandra López Alfaro
Sommelier Internacional – Técnica Superior en Administración Hotelera
