Alejandro Maglione narra su viaje a San Cayetano

Alejandro Maglione escribió en su columna del Diario La Nación acerca de su viaje nuestra ciudad el pasado fin de semana. Participó de la Feria Gastronómica Caynet y la menciona en su artículo. Es un honor como sitio web que un periodista de la talla de Maglione nos haya tenido en cuenta ya hasta nos efectúe críticas y sugerencias.

Nota en Diario La Nación:

La provincia de Buenos Aires sigue aumentando la oferta turística en toda su geografía, y en este caso me propuse un merodeo sibarítico por los partidos de Balcarce, Necochea y San Cayetano. Fue un vuelo de pájaro, realmente, con una charla incluida, que me permitió un contacto humano intenso. 

San Cayetano 

Es un pueblo fundado por daneses, al que de entrada le reproché que no hiciera hincapié sobre ésta característica, como lo hacen los galeses con las poblaciones que establecieron en la provincia de Chubut.

Pero el comienzo de la visita a San Cayetano no pudo ser más auspicioso: visité su balneario. Claro que tiene un problemita.¡queda a 40 kms. del pueblo! Pero vale la pena recorrerlos. Creo que nunca vi playas del tamaño de las que tiene San Cayetano. Hacia los costados la vista se pierde sin ver una construcción de ninguna naturaleza. Y el ancho de la playa es memorable. Luego me enteraría por Mariana, que es la que comanda el turismo del partido, que existen disposiciones muy rigurosas respecto de las construcciones en la proximidad de la costa. Y hasta ahora -hasta ahora, dije-, se respetan.

Feria Gastronómica 

Y resulta que San Cayetano organizó su primera Feria Gastronómica. Se hizo en la Escuela de Educación Media Nº 1, que para prepararla adecuadamente, los alumnos voluntariamente pintaron todas las aulas para que el marco fuera el más adecuado. Lo organizó el área de turismo local, con un portal sancayetanense de noticias, que tiene hasta canal de cable propio.

Hubo 21 stands, dignos, que creo que con poca cosa más hubieran estado mucho mejor, pero hube de tener en cuenta que era la primera vez que la hacían. Los expositores hacían productos de chocolate, alfajores locales, quesos, productos para celíacos, las ollas Essen, aceite de canola, una librería especializada, y hasta una promoción de un Corredor Turístico Danés, que no me convenció tanto a simple vista. El INTA regalaba semillas para armar la huerta propia. Había stands de turismo de Benito Juárez y Tandil. En fin, un poco de todo, donde lo que primaba era el entusiasmo y la amabilidad.

Hubo una serie de charlas interesantes, y algunas no menos interesantes, pero que me parecieron insólitas en una Feria Gastronómica: "Prevención de enfermedades cardiovasculares- Dieta" o "Alimentación y diabetes". De las que uno salía y era tentado en la puerta del lugar de la charla por alfajores chorreando dulce de leche.

Club del Ciclista
Así se llama el lugar donde fuimos a almorzar y a cenar. Como su nombre lo indica, es un restaurante de club, que al entrar dice "Prohibido entrar con bicicletas", donde pude probar dos postres típicamente daneses (¡por fin!). Uno, la espumilla de limón, que me gustó, bien, como si fuera la crema de un lemon-pie. Pero me pareció un hallazgo el "Aeblekage", una suerte de puré de manzana muy denso, mezclado con ¡pan rallado! y al que se lo espolvorea con más rallado por encima.

Sugerencia final
Amigos daneses, aprendan de los amigos galeses, que armaron una milonga en Gaiman con sus tés galeses, que logran que los turistas hagan decenas y decenas de kilómetros desde Puerto Madryn o Trelew para ir a degustarlos. Muestren orgullosos su gastronomía y sus costumbres, y allá irán los curiosos para conocerlas.

Como sea, están pasando cosas lindas en el mundo sibarita del turismo y la gastronomía, y recuerden que los que se dedican a esta maravillosa industria no siempre necesitan de inversión para mejorar, a veces basta con buen gusto y sentido común. Al turista lo que más le gusta es que lo mimen, y no lo estafen. Querer es poder.



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