
Nuestra ciudad contará en los próximos días con una fábrica de galletitas y afines. En el predio de Molinos "Espigas del Sur" se suma un emprendimiento que exportará alimentos a todo el país. En diálogo con los medios locales, los responsables de la empresa contaron su experiencia:

Javier Schandeler hablaba acerca de la fábrica: “…en un 90 % está terminada, estamos haciendo pruebas y elaborando masitas y han salido ricas. La fábrica es una construcción totalmente nueva, trajimos unas máquinas de Tandil, los hornos y las envasadoras. La construcción demoró unos dos meses y la habilitación interna de la fábrica (el gas) unos tres a cuatro meses.
El servicio de gas natural me lo prometió en una charla el señor Intendente (Miguel Gargaglione), antes se lo había pedido a quien era el Director de Producción Lucas Altamirano, les comenté la inquietud que tenía y en 15 días pusieron el gas que fue el primer puntapié para iniciar la fábrica…” 
En tanto que otro de los propietarios, Gastón Sanso, expresó que “…estamos contentos porque estábamos ansiosos. En un momento pensamos largar con los pan dulce a fin de año, se nos hizo un poco más tarde, pero vamos a arrancar ahora. Iniciaremos con masitas, pan rallado, más adelante pan dulce. Haremos galletitas dulces, saladas, de a poco y experimentando…” 
En cuanto a la capacidad operativa de la fábrica, Sanso comentó que “…en un turno de 8 horas, calculando a 400 kg la hora, serían unos 3200 Kg cada 8 horas. Ya estamos tirando redes para abrir mercado afuera en los mismos distribuidores de harina nos estamos poniendo en campaña mandando muestras para hacer conocer el producto.
El nombre comercial va a ser “La Pequeña Emma” como una de las marcas de harina que fabricamos y vamos a tener los vendedores en Buenos Aires, Mar del Plata. Tenemos un hombre en Posadas (Misiones) que también lleva a Paraguay para que se conozca…”

Respecto a la cantidad de operarios que van a trabajar en esta empresa respondió: “…por turno se calcula unas 10, 12 personas. De ir tomando envión se puede hacer trabajar las máquinas todo el día como el molino, se precisarían unas cuantas personas. Por el momento vamos a arrancar con un turno para ir dándole con la tecla a todas las variedades, ver lo que exige el mercado para ir apuntando a lo que más salida tenga…”


Raúl Villanueva, quien se encuentra asesorando a la fábrica se refiere al proceso de elaboración de productos diciendo que “…estamos amasando de manera artesanal, la pasamos por laminadoras y después la laminamos en la roto estampadora, ahí se corta, se junta el recorte y la masa ingresa al horno. Estaríamos cocinando a 230 Cº y a la salida del horno de la masita en aproximadamente en 7 minutos; es un proceso rápido, prácticamente no hay interrupción desde que arranca la jornada laboral hasta que finaliza.

Se está construyendo la parte de enfriamiento, de ahí pasa a un elevador que lleva el producto a una balanza de diez cabezales y a la envasadora que larga unos 70 paquetes por minuto, después se ponen en cajas, y ya estarían listas para cargarlas.
Vamos a lanzar una línea de galletitas saladas, una sin sal, de salvado en lo que se refiere a crackers. También un pan rallado y un rebozador y tal vez incorporemos una línea de grisines.

Las producciones se hacen por lo menos dos o tres días, se realiza un producto, luego se varía. Porque al ir cambiando de producto se modifica el embolsado, el pesaje, la temperatura del horno, la velocidad de cocción, etc.
El horno tiene 15 metros de cocción con un ancho de boca de 1 metro, es decir unos 14 metros cuadrados de cocción que es un muy buen volumen…"

