Con una destacada participación de vecinos e instituciones, la Iglesia Católica llevó adelante un emotivo Pesebre Viviente Criollo en el Frente de Vías, una propuesta que combinó fe, identidad cultural y espíritu comunitario. La iniciativa fue impulsada por la parroquia local y tuvo como referente al cura párroco Matías Burgui, quien explicó el origen, el desarrollo y el impacto de la puesta en escena.
Según relató Burgui, la idea surgió a partir de un anhelo que la comunidad parroquial venía gestando desde hacía varios años. “Ya desde hace algunos años, miembros de la comunidad parroquial tenían el deseo de realizar un pesebre viviente. Después de la pandemia hubo que volver a iniciar procesos, y en estos últimos años veníamos celebrando pesebres vivientes muy lindos y emotivos”, señaló. En ese camino, surgió la posibilidad de darle un enfoque particular: “un pesebre con identidad criolla, bien nuestro, bien de pueblo y de patria”.

Fotografía: Tuti Cosentino
«El pesebre se empezó a gestar a partir de una obra muy hermosa: El Evangelio Criollo, del sacerdote jesuita argentino Amado Anzi, escrita en 1964. Es una reinterpretación de la vida de Jesús en clave gauchesca, situada en las pampas argentinas, con un lenguaje popular y versos inspirados en los evangelios canónicos. Nos pareció una manera muy cercana y accesible de anunciar el Evangelio, y eso entusiasmó mucho.»

Fotografía: Tuti Cosentino
La puesta en escena contó con la participación de numerosas personas e instituciones. Burgui resaltó que “se armó un grupo humano maravilloso y muy amplio” y agradeció especialmente el acompañamiento de la Municipalidad de San Cayetano, en particular del área de Cultura,y especialmente a Emanuel y Sebastián, así como de los grupos de danzas folclóricas municipales y Flor Azul. También reconoció el aporte musical del Grupo Sancay y del ministerio de música parroquial. Nuestro reconocimiento también a quienes representaron a los Reyes Magos, y especialmente a “Pachino” Rossi , Fabián Martínez y Marcela Benítez por su colaboración.
«Un agradecimiento muy especial al grupo parroquial que organizó todo con muchísimo esfuerzo y amor: Macarena, Mariel, Luz, Claudia, José Hugo, Nancy, Elina, Marcela y Caro. Y, por supuesto, a todas las personas que representaron los distintos personajes del pesebre viviente.”, remarcó.

Fotografía: Tuti Cosentino
Respecto a la respuesta del público, el balance fue altamente positivo. “La respuesta de la comunidad nos sorprendió gratamente”, afirmó el padre Matías Burgui, destacando que, pese al pronóstico climático incierto para el domingo a la tarde-noche, la concurrencia superó las expectativas por la cantidad de gente que participó. “El pesebre no fue simplemente una obra de teatro: fue un verdadero momento de oración y contemplación”, expresó, subrayando el clima de recogimiento y emoción que se vivió durante la jornada.

Finalmente, el cura párroco manifestó su deseo de que la experiencia tenga continuidad: “Ojalá que esta experiencia pueda repetirse y convertirse en una tradición para nuestro pueblo, como un modo sencillo y profundo de anunciar el nacimiento de Jesús”.

Fotografía: Tuti Cosentino




Fotografía: Gentileza «Tuti» Cosentino
