Transformación, por Silvia Travaglia

A través del blog del proyecto Intramuros San Cayetano, espacio autobiográfico coordinado por Magalí Di Croce, se difundió recientemente un nuevo escrito de la psicóloga Silvia Travaglia, titulado “Transformación”.

… Hay muchas formas de la tristeza. Es tan sutil e invasiva….

A veces, las más leves, linda con el aburrimiento en una continuidad casi imperceptible.

Otras asalta desde que abrimos los ojos a la mañana y queremos volver a cerrarlos en un intento imposible.

Algunas veces la confundimos con la nostalgia, esa forma que tiene el pasado de hacernos ver que el tiempo pasa irremediablemente. Que hay muchas cosas que no están, a las que no extrañamos expresamente y cuyo recuerdo nos provoca una sonrisa entre divertida y agradecida de haber tenido eso que ya perdimos. Lo aceptamos como parte de la vida.

Pero ella, la mayor diría yo, insiste.

Ante tanta insistencia pensaría que reclama un lugar. Un lugar que está vacío?

Tal vez sí. Está mal que, de a ratos, dediquemos el pensamiento a eso tan importante que no está y que transpira tristeza?

La tristeza tiene mala prensa. Se la confunde con la depresión en ese intento actual de clasificar y patologizar todo.

Pero no…Absolutamente NO!!!

Demos lugar a que esa sensación se instale, no pasa nada. Es como una nube que puede acompañar un tiempo. Pero se va. Tenerle miedo sólo la intensifica y opaca lo que la tristeza encubre.

Usé el verbo «opacar» porque quiero rescatar el brillo que deben tener las cosas perdidas. El brillo de las estrellas, a las que vemos cuando ya, por la distancia, no están. Quiero dignificar lo que fueron esas presencias, hoy ausencias promotoras de tristeza.

Es pensable que nos olvidemos? De ninguna manera…. A quién se le ocurre hacer como si nada hubiera pasado con la ausencia de lo central de nuestras vidas? Por eso se hace sentir. Por eso convivimos con el recuerdo maravilloso de haber tenido justamente eso.

Entonces la normalidad de la tristeza, su capacidad de homenaje, debe tener un lugar que no provoque temor. No nos va a engullir. Nos va a permitir que esas nubes se disipen. Que volvamos a tener alegría, ya modificados, siendo otros y los mismos.

Hay alegría siempre después de la tristeza.

Brindemos, en esta época tan propicia, por haber tenido eso que nos diera tanta felicidad y amor. No somos quienes para desear que haya sido eterna. Somos sólo humanos.

Transitar la tristeza sin miedo franqueará las puertas de la alegría y del agradecimiento de haber tenido.

Silvia Travaglia

Fuente: Blog INTRAMUROS DE SAN CAYETANO por Magalí Di Croce

 

 



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