
"La música en la escuela es vivir y disfrutar, lo que implica que cada alumno se involucre activamente, explorando, produciendo y ejecutando obras de nuestro folclore popular, entendiéndose por esto también el tango y el rock nacional". Quien habla es la directora de la escuela Artística de Folclore N° 5-012 de Malargüe, Silvia Zuñiga de Bastían, justificando las razones por las cuales alumnos y docentes de la institución lograron hace unos días un viejo anhelo: grabar un CD con lo aprendido por sus integrantes y en homenaje a los 20 años de la escuela.
"Sin dudas que plasmar todo lo aprendido por los alumnos en una grabación sirve para afianzar el sentido de pertenencia y la importancia de conocer nuestra música, como así también devolver de otra manera los hechos artísticos producidos dentro de la institución", agregó la docente, responsable del establecimiento al que concurren unos 450 alumnos.
El proyecto del CD "Despertando anhelos, abriendo caminos", compuesto por 10 canciones de música folclórica, latinoamericana y tangos, fue idea de los profesores Carlos Olivera y Luis Garro, quienes contaron con la colaboración y predisposición de la profesora de teatro y 16 jóvenes alumnos de la escuela, establecimiento que desde hace poco lleva el nombre de Escuela Artística Albertina de Cia y que a pesar de su continuo crecimiento hoy sigue esperando por su edificio propio.
"La idea original y a modo de homenaje por los 20 años de la escuela fue elegir un repertorio que abarcara los diferentes ritmos y estilos musicales que hay en la actualidad en nuestro país. Una vez que elegimos los temas (entre otros, "Todos juntos", "Libertango", "La cumparsita", "Cueca de la viña nueva" y "Kilómetro 11"), los alumnos, con la ayuda de los profesores, grabaron el CD en los estudios de Zanesi en Mendoza" expresó el profesor Olivera.
Luego de varias horas de ensayo, y con el apoyo de muchos padres, los pequeños y futuros artistas partieron a Mendoza en octubre del año pasado a realizar el sueño de muchos músicos: que sus obras de arte puedan quedar plasmadas en un CD. Ellos fueron los alumnos de guitarra Matías Albino, Aldana Mordini, Enzo Carrasco, Nahir Barrera; los de teclado, María López Molina, Yvette Frites, Denise Cara y Félix Chilaca; de charango, Enzo Carrasco y Kevin Nahoyowski; bajo eléctrico, Facundo Schuller y Nahir Barrera; en saxo contralto Leonel Videla; en trompeta Ismael Tula; y en violín María Belén Olima.
Nacida como por iniciativa de padres de la Escuela Rufino Ortega en julio de 1991, la escuela ha recorrido un camino de sostenido crecimiento. "En un principio la escuela dictaba declamación, guitarra, algo de teatro, danzas folclóricas y plástica. A los dos años, se logra que la DGE alquile el local en el que hoy seguimos funcionando. Hace bastante que venimos luchando por nuestro edificio propio. Hoy tenemos el terreno y el municipio realizó el proyecto de la escuela; sólo falta lo más importante, que se consiga el dinero para su construcción", destacó la directora.
La escuela como arte
Al establecimiento escolar, que actualmente funciona en una casa alquilada frente a la plaza principal de Malargüe, en Saturnino Torres y Napoleón Uriburu, y en el que no hay problemas de conducta ni ausentismo docente, asisten alumnos de distintas edades que lo hacen por "amor al arte", pero también motivados por aprender a ejecutar algún instrumento musical que les permita, entre otras cosas, interpretar canciones y grabar material discográfico como el que realizaron en la capital provincial.
De esta manera, ritmos de guitarra y bajo que se escapan por las ventanas de un aula que da a la plaza principal, van mutando a frases de piano o flauta traversa a medida que uno ingresa al establecimiento. Una puerta se abre y la sinfonía de un acordeón interpretando "El toro" se mezcla con un par de niños que, en aula contigua, se muestran sonrientes y con las manos chorreando pintura por sus trabajos de plástica.
En sectores cercanos al patio, jovencitas de distintas edades se mueven al ritmo de diversas danzas universales, mientras otro grupo de jóvenes entrega su música de bombos y saxos.
"Ir a la escuela artística es agradable, es arte, es poder hacer las cosas que te gustan. Los profesores nos enseñan muy bien y nos prestan mucha atención para que rápidamente aprendamos el instrumento que queremos tocar o la actividad que podamos llegar a realizar", expresó una alumna que cursa el tercer año de guitarra.
Desde la institución, que funciona en tres turnos, reiteran una y otra vez que es primordial poder contar a la brevedad con un edificio propio, ya que año tras año es numerosa la cantidad de alumnos, principalmente de los niveles inicial, EGB1, 2 y 3 que se acercan hasta la institución para inscribirse no sólo en algún instrumento musical sino también en danzas, plástica y artesanías.
"Estoy muy contento, no sólo porque aprendo en la escuela a tocar la guitarra sino también por el hecho de haber grabado el primer CD de la escuela", aseveró Facundo, alumno del proyecto.
Fuente: www.losandes.com.ar
