Leyendas de Café

Cuenta la historia acerca de muchos acontecimientos, relevantes al día de hoy, que han sido descubiertos por casualidad. A partir de una taza de café, se pueden contar varias leyendas y otras varias verdades confirmadas. Así es, que esta estimulante bebida, nos mantendrá despiertos para leer algunas de las tantas historias relatadas a través de los siglos, respecto de los orígenes del café, de su posterior tostado, de su amiga la medialuna y de sus poderes curativos. 

La leyenda del descubrir nos cuenta que allá por el año 400 a.c. un pastor cuidaba de sus cabras que pastaban en el Monte de Abisinia en la región de Etiopía. Un día notó que las cabras saltaban y corrían muy contentas derrochando energía, de una manera exagerada, para el comportamiento cotidiano de su rebaño. 

Observó el pastor, que las cabras comían de un fruto rojo que recolectó y lo llevó a un Abad, quien hizo una infusión y notó que la infusión aunque amarga, ejercía sobre él poderes estimulantes; que lo mantenían despierto durante mas horas para pasar sus noches de vigilia rezando. 

Al mismo tiempo al encender el fuego para hacer la infusión, lo hizo quemando ramas y frutos de este árbol, en pocos minutos los aromas del fruto se tornaran muy tentadores. Entonces tomó del fuego esos granos quemados pero con un aroma inimitable, lo molió en un mortero y le vertió agua caliente. En esta oportunidad, después de este tueste accidental, esa fea bebida amarga y poco tentadora se había transformado en una bebida exquisita, que al día de hoy es bebida por el mundo entero. 

Otra leyenda respecto del tostado del grano de café cuenta, que a raíz de un incendio en los montes de Abisinia, los lugareños olieron aromas deliciosos al acercarse al lugar de la quemazón. Se dieron cuenta que lo que originaba esos aromas avainillados, especiados, torrefactos, florales y frutales eran los granos de ese fruto rojo que se habían quemado durante el incendio. El abad de la región experimentó la molienda de estos granos quemados en un mortero y le echó agua caliente, para crear esta estimulante infusión, que le permitió mantenerse despierto para rezar noches enteras. 

El arcángel San Gabriel, cuenta otra leyenda, curó al profeta Mahoma que estaba muy enfermo. San Gabriel enviado por Alá, le hizo beber un brebaje muy oscuro que lo curó y le devolvió las fuerzas y la alegría. 

Entre otras historias y leyendas, por el año 1683, los soldados otomanos habían conquistado gran parte de la región del Danubio, habían sitiado Viena. Los turcos deciden atacar Viena sin éxito y en reconocimiento al valor del pueblo, el emperador decidió condecorar a los panaderos vieneses por la valiosa ayuda ofrecida. Estos, como agradecimiento, elaboraron unos panes en forma de medialuna como mofa de la bandera turca. De allí el clásico café con medialunas. 

Después de la Batalla de Viena, los vieneses prepararon café usando los sacos abandonados por los turcos y, para suavizar su fuerte sabor, añadieron crema y miel, obteniendo un color similar al del hábito de los monjes capuchinos, de ahí la creación del clásico “café capuchino”. 

De tantas bondades que se daba a raíz del café, los árabes no querían que la planta llegara a occidente, ya que querían ser ellos los que comerciaran ese grano, ya tostado, para que no se pudiera cultivar en otras tierras. Lo llamaban el secreto de los árabes, que escondían información acerca de esta bebida y su cultivo. Esta planta que se desarrolla por medio de una flor que parece un jazmín, que se convierte en un fruto que parece una cereza y que tiene unas semillas, que son los granos tostados y molidos lo que hacen una bebida única. 

Hoy es el “Barista” el profesional encargado de crear y preparar el café y sus tragos o mezclas. 

El estímulo del café hace que la noche se convierta en día. Ideal para despertar en las “nocturnas mañanas de invierno”. Con una humeante taza de café hoy brindaremos por el invierno que se acerca. Salud! 

Por Alejandra López Alfaro (Sommelier Internacional – Técnica Superior en Administración Hotelera)



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