
Nos encontramos en el primer semestre del año 2013. Momento en el que se empieza a discutir, en paritarias nacionales, un aumento salarial a los trabajadores. ¿Cuánto debería ser?
Con la intervención del INDEC en el año 2007, no existen cifras oficiales sobre la inflación, la indigencia o la pobreza. Por ello, para este breve trabajo, debo recurrir a instituciones no oficiales, pero más serias y confiables que el INDEC. En particular recurrí a los trabajadores del indec, agrupados en ATE, quienes realizan estadísticas con los métodos utilizados antes del 2007 y al Instituto Pensamiento y Políticas Públicas (IPYPP) que es coordinado por el diputado Claudio Lozano (UP-FAP).
La primera pregunta a saber es ¿cuánto cuesta una canasta básica familiar? Para unificar un criterio tomaremos la de los trabajadores de ATE-INDEC que, en marzo de 2013, asciende a $.7.050. Otras mediciones rondan los $.7.500.
Veamos algunos datos de la realidad nacional:
El ingreso promedio actual es de $.3.707,00; es decir casi el 50 % por debajo del valor de la Canasta.
El 90 % de los trabajadores cobran menos que el valor de dicha canasta.
Los trabajadores informales y los cuentapropistas perciben, en promedio, salarios menores al trabajador registrado.
Solo aquellos hogares compuestos por dos trabajadores que perciban ingresos en la categoría de asalariado formal logran superar el valor de la Canasta de Consumo Familiar. Cualquiera otra combinación de trabajadores (uno registrado y otro no registrado; u otro cuentapropista) presentan ingresos familiares por debajo del valor de la Canasta Familiar.
De cada 10 hogares, 6 no alcanzan a cubrir la canasta familiar, 3 no cubren la canasta de pobreza (familia que percibe menos de $.3.500) y una es indigente ya que no llega a cubrir siquiera la canasta de alimentos (familia que perciben menos de $.2.000).
La tasa de pobreza afecta al 31,50 % de la población y la de la indigencia al 10,80 %. Esta realidad es más intensa en el NEA y el NOA (donde la pobreza oscila entre el 40 % y el 50 %; y la indigencia entre el 14 % y el 20 %); así como también en la población menor de 18 años (donde la tasa de pobreza afecta al 47,40 % y la indigencia al 17,20 %).
La segunda pregunta que debemos hacernos es ¿cuánto fue la inflación en el último año?,
ATE-INDEC determina un aumento del 27 %, tomando de marzo de 2012 a marzo de 2013. Cifra superior al aumento salarial, que durante el 2012 a nivel general crecieron un 24,50 % anual. En términos del Salario Mínimo Vital y Móvil, el aumento del 16,10 % durante el 2012 se traduce en una caída del 6,20 % en el salario real y una reducción aún mayor, del 8,10 % en el poder adquisitivo del mismo. Claramente la fijación del Salario Mínimo por parte del Gobierno Nacional en el 2012 adelanta el tipo de estrategia que se pretende ensayar en términos de ingresos para el 2013: una moderación en la demanda salarial que se transforma en una reducción del salario real y en una caída mayor de su poder adquisitivo.
La no actualización durante el 2012 del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias; al mismo tiempo que el congelamiento del tope de las asignaciones familiares durante el 2012, hizo reducir el ingreso nominal de bolsillo de una parte de los asalariados formales.
Como vemos los gobiernos nacional y provincial, intentan frenar la inflación a costa de los trabajadores, ofreciendo aumentos salariales por debajo del 22 %. Se pretende responsabilizar a los salarios el aumento de los precios. Dichos aumentos responde a la falta de inversión (en calidad y volumen suficiente) y no al aumento de los salarios. Se pretende hacer pagar a los trabajadores la falta / déficit de los empresarios que no invierten.
Para finalizar ¿cuánto debería ser el aumento salarial?
Según la información OFICIAL del INDEC, cada trabajador en la Argentina produce un valor de $.71,50 por cada hora trabajada; mientras que se le paga en promedio solo $.20,80. La diferencia de $.50,70 es el excedente económico que producen los trabajadores y que es apropiado por los patrones. Es este excedente económico el que debe distribuirse para aumentar los salarios sin que se derive en aumento de precios. A modo de ejemplo, si se aumentara un 30 % los salarios sin que se traslade a los precios, el salario por hora equivaldría a $.27,00 (en lugar de $.20,80) y el excedente empresario sería del $.44,00 (en lugar de $.50,70).
Considerando las 500 empresas más grandes de la Argentina, la situación es incluso aún más desigual a pesar de que en estas firmas el salario promedio es sustantivamente mayor que en el resto de la economía (de $.10.100).
En las 500 empresas más grandes, la hora trabajada en promedio rinde $.267,63; mientras que la retribución por dicha hora trabajada es de $.64,75. Por ende, la diferencia de $.202,88 representa el excedente económico apropiado por estas grandes firmas.
Estos datos son elocuentes en señalar la absoluta necesidad de otorgar sustantivos aumentos salariales dado los bajos niveles vigentes del mismo, hasta cubrir como mínimo la canasta familiar de $.7.000.-
Por Leandro Klink, Secretario Gremial de la Junta de la Quinta Sección Electoral de la Pcia. de Bs. As.)
