

Como cada 7 de agosto, fieles de nuestra ciudad y la región devotos de San Cayetano, santo de la Providencia, Patrono del pan y el trabajo, realizaron la procesión desde la rotonda de acceso a la ciudad hasta la parroquia San Cayetano, momento en que el arzobispo coadjutor de Bahía Blanca, Fray Carlos Alfonso Azpiroz Costa presidió la misa.


Entre rezos, oraciones y cánticos, los fieles recorrieron la Avenida Apezteguía y su continuación Independencia, deteniéndose unos instantes en el Hospital Municipal, y en el Geriátrico donde los residentes recibieron el saludo y bendición del arzobispo y del cura Párroco Pablo Deiro.

Frente a la Parroquia, el sacerdote dominico comenzó el sermón repasando y analizando lo que fue la procesión “no se puede vivir ni caminar sin llevar en la asidera la memoria. Durante el camino hemos hecho memoria, ayudados por las palabras del Papa Francisco y la vida de San Cayetano, pero también recordando muchos seres queridos que queremos traer aquí, y si pedimos a Dios por medio de San Cayetano pan, techo, trabajo o lo agradecemos, debemos hacer memoria de lo que falta, a mí, a mi familia y a mis amigos.
A su vez la memoria va acompañada de la esperanza porque si caminábamos era porque esperábamos llegar aquí.; la memoria en cristiano se llama la fe, si nosotros hoy caminos es porque hemos recibido la memoria de nuestros padres que se llama la fe. La memoria de la fe es la memoria del paso de Dios por mi vida. La caridad es lo que nos hace aplicar esa memoria de la fe hoy.
Y la esperanza nos relaciona con el futuro, toca la vida eterna. Eso es lo que permitió a San Cayetano hacer memoria, abrir la caridad, a mirar con esperanza el reino de los cielos. Y sin darnos cuenta hablamos del pasado, del presente y del futuro”.
Acto seguido y para comprender un poco más lo antes dicho, el arzobispo recordó el texto del Evangelio “las 3 tentaciones de Jesús en el desierto cuando el Diablo lo instaba a tener, la tentación del tener: carestía absoluta en tantas cosas necesarias y otros que acumulan, y esa diferencia provoca odio, resentimiento y rencor. Luego lo tentó con meterse a la gente en el bolsillo, manipular para hacerse rico, la tentación de poseer. Y la tercera tentación fue el poder, metérselo a Dios en el bolsillo.
Ahora entendemos qué es el himno a la caridad, no es poesía y violín, es transformar esas tentaciones en el valor y solo tengo a disposición el hoy, el hoy me relaciona con la caridad, el hoy es lo que más nos asemeja a Dios que vive en el eterno presente; el amor eterno de Dios se conecta con el hoy nuestro”

Previo al sermón se leyó la carta del Papa Francisco dirigida al Monseñor José María Arancedo, Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, en virtud de acercarse la celebración de San Cayetano.
Por medio tuyo quiero hacer llegar mi saludo y bendición a tantos hombres y mujeres que se congregarán en los diversos templos del país dedicados al Santo para pedir pan y trabajo o para agradecer el hecho de que no les falte…..
Cuando pedimos trabajo estamos pidiendo poder sentir dignidad; y en esta celebración de San Cayetano pedimos esa dignidad que nos confiere el trabajo; poder llevar el pan a casa. Trabajo, esa T (que junto con las otras dos T: Techo y Tierra) está en el entramado básico de los Derechos Humanos; y cuando pedimos trabajo para llevar el pan a casa estamos pidiendo dignidad……
La sabiduría de nuestro pueblo usa un dicho para calificar a quien, pudiendo trabajar no lo hace: “Ese vive de arriba”. Y nuestra gente menosprecia a quienes “viven de arriba”, porque arteramente atisban en ellos una cierta falta de dignidad…..
Querido Arancedo: que en esta fiesta de San Cayetano todos los Obispos sepamos acompañar a nuestros hermanos que piden pan y trabajo. Y lo hagamos con cariño, cercanía y oración, y pidamos también para nosotros esa gracia: que nunca nos falte trabajo, ese trabajo al que nos envía el Señor y que nos confiere dignidad….
Prensa Municipalidad de San Cayetano.
