
En horas de la mañana del miércoles, el Intendente Miguel Gargaglione, junto a su equipo de gobierno, asistió a la Escuela Secundaria Nº 1 donde se desarrolló el acto central correspondiente al “Día por el respeto a la diversidad cultural”, una convocatoria hacia la recuperación de la memoria silenciada en nuestro país, para sentirnos parte de una sociedad más justa, más democrática y cimentada en el irrestricto respeto a los Derechos Humanos.

Alumnos de la Institución fueron los encargados de las palabras alusivas a la fecha. En primera instancia se explicó el significado de la Wiphala y sus colores, solemne emblema de los indígenas, símbolo de resistencia; luego se hizo referencia a la Ley que modificó el nombre de «Día de la Raza» por «Día de la Diversidad Cultural Americana”, para finalmente reflexionar sobre lo acontecido.
“Este día se conmemora la fecha en que la expedición del genovés Cristóbal Colon llegó a las costas de una isla americana. De allí comienza el contacto entre Europa y América, con el Encuentro de los dos Mundos, que transforma todas las vidas humanas, europeas y americanas. Aquel 12 de octubre de 1492 provocó un encuentro de culturas completamente diferentes, inició un proceso de conquista y colonización que modificó la economía mundial y desató cambios demográficos en toda América.

Actualmente, con el nombre de “Día de la Diversidad Cultural Americana” se busca promover desde distintos organismos una reflexión permanente acerca de la historia, como también la promoción de los Derechos Humanos de los pueblos originarios, tal como lo marca la Constitución Nacional, dándole la garantía del respeto a la identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural.

Una verdadera fecha para hacer memoria y trabajar para el bienestar de todas las culturas. Se trata de una fecha que habilita actualmente profundas reflexiones y debates, como también expresa las reivindicaciones de los pueblos originarios del continente americano”.

Para dar cierre y color al encuentro, el grupo de danza ALMA PAMPA, deleitó a los presentes con canciones de nuestra tierra: “Juana Azurduy”, “La Ley y la trampa” y una CHAYA, esa expresión de la vida riojana que se origina en el rito religioso natural de alegría y acción de gracias celebrado por la tribu, donde los hermanos comparten, mojándose mutuamente con el agua y empolvándose unos a otros con la harina de maíz, la alegría de los dones recibidos de la Pachamama.


