
Sportivo de San Cayetano volvió a consagrarse campeón de la Liga Necochea de Fútbol luego de 18 años al vencer a Jorge Newbery de Lobería por 2 a 1 en condición de visitante y, gracias al 1 a 1 de la ida, levantó la tan ansiada copa.
Jorge Newbery (Lobería) 1
1 – Gustavo Irigaray
2 – Mario Cardozo
3 – Marcelo Massán
4 – Gonzalo Waslet
5 – Claudio Omar (Capitán)
6 – Andrés Jáuregui
7 – Iván Gutiérrez
8 – Juan Azcona
9 – Martín Ledesma
10 – Gustavo Gutiérrez
11 – Lucas Contreras
DT: Santiago Morales
12 – Danilo Fernández
13 – Rodrigo Fernández
14 – Enzo Maidana
15 – Branko Asen
16 – Carlos Martínez
Sportivo (San Cayetano) 2
1 – Darío Aranguren (Capitán)
2 – Andrés Trobo
3 – Yannick Minka
4 – Nahuel Echebarría
5 – Víctor Gorrassi
6 – Mario Aguilera
7 – Nicolás Baigorria
8 – Javier Amoroso
9 – Gonzalo Fuhr
10 – Pablo Trejo
11 – Blas Amoroso
DT: Jorge Regueira
12 – Simón Alarcón
13 – Marcelo Romero
14 – Leonel Graziano
15 – Cristian Alvarez
16 – Martín Avaca
Arbitro: Rubén Vómero
Goles:
PT: 27’ Ledesma (JN)
ST: 11’ y 36’ Fuhr (S)
Amonestados: Trejo, J. Amoroso, Trobo y Gorrassi (S), Massán, I. Gutiérrez e Irigaray (JN)
Expulsados: No hubo.
Cambios:
Leonel Graziano x Nahuel Echebarría
Cristian Alvarez x Blas Amoroso
Sportivo de San Cayetano volvió a consagrarse campeón de la Liga Necochea de Fútbol luego de 18 años al vencer a Jorge Newbery de Lobería por 2 a 1 en condición de visitante y, gracias al 1 a 1 de la ida, levantó la tan ansiada copa.
El conjunto dirigido por Jorge Regueira lejos de bajonearse por el empate conseguido en San Cayetano hace una semana, se plantó en tierras «aurinegras» con la convicción de que la oportunidad no se les podía escapar y que podía ser el primer campeón de visitante en los últimos doce años.
Si bien en aquel encuentro contó con ocasiones de sobra para llevarse el primer chico de la final, el arquero Gustavo Irigaray y la falta de contundencia les había dicho que no. Y todo se definiría en Lobería, a partir de las 16 horas y con el arbitraje de Rubén Vómero. La gloria estaba a pasos de distancia, aunque conseguirla no sería sencillo.
La formación inicial del «rojo» sería prácticamente la misma de la semana pasada, con la inclusión de Yannick Minka en lugar de Fernando Rivero en la zona izquierda de la defensa. Por el lado de Jorge Newbery, el cambio de Juan Azcona por el expulsado Braian Rodríguez.
Al primer tiempo no le sobraron ocasiones de gol y, como dicen los libros y la experiencia, en una final no se puede esperar demasiado.
Cerca de los 17 minutos Iván Gutiérrez de volea desde afuera del área probó como estaba de reflejos el arquero y capitán visitante, que de buena manera reaccionó y alejó el peligro.
A continuación un mal rechazo de Juan Azcona que terminó perdiéndose sobre el travesaño le dio un gran susto a su parcialidad.
Jorge Newbery, que no prevaleció en el juego a pesar de disputarse en su reducto donde han demostrado hacerse muy fuertes durante todo el torneo, encontró el gol de la apertura a los 27 minutos gracias a un centro de Lucas Contreras en dirección al segundo palo de Darío Aranguren que Martín Ledesma conectó de cabeza y mandó al fondo de la red.
Lejos de amilanarse y con la mala noticia de un Nahuel Echebarría en malas condiciones (en su lugar ingresó Leonel Graziano) Sportivo redobló los esfuerzos en busca de la igualdad.
A fuerza de centros cuando la primera mitad estaba por terminar Víctor Gorrassi cabeceó pero de manera defectuosa un centro y su envío se perdió desviado.
En los albores de la segunda mitad Cristian Alvarez reemplazó a un averiado Blas Amoroso que, obviamente, no quería perderse lo que quedaba por disputarse.
A los 8 minutos Pablo Trejo puso un pase en el sector derecho del área grande a Javier Amoroso, quien fusiló a Irigaray aunque sin suerte.
Las acciones y la actitud de Sportivo hacían prever que el empate estaba cerca y se concretó a los 11 cuando llegó un centro desde la derecha del ataque visitante para que el máximo goleador del torneo, Gonzalo Fuhr, sacudiera su cabezazo y la pelota viajara hacia abajo cerca del primer palo, deleitando a los suyos y enmudeciendo rivales.
No solo el resultado se ajustaba más a lo visto en el estadio del «panza rayada» sino que a partir de allí el conjunto dirigido técnicamente por Santiago Morales se replegó cada vez más tratando de que el empate fuera el mejor resultado posible, confiando en sus posteriores ejecuciones desde el punto de penal (manera en la que se consagraron bicampeones en 2015).
Pero Regueira y compañía no estaban de acuerdo con esa opción y por eso intentaron el desnivel una y otra vez.
A los 21 minutos otra vez Trejo lo buscó a Baigorria en el área y fue Marcelo Massán quien salvó a su equipo.
Pero cuando el reloj contaba 36 minutos de la segunda parte, otro centro de Graziano hizo que Fuhr desde el punto del penal, definiera de derecha de media vuelta y revirtiera el resultado, poniendo un 2 a 1 inapelable que hacía palpitar a la hinchada «roja» como nunca en la tarde.
Faltando poco para el final esta vez fue Aranguren quien se vistió de salvador al arrojarse a una pelota que buscaba Ledesma (¿quién sino?) en el área, revolcándose por el segundo palo y mandando el peligro al tiro de esquina.
Poco después Contreras se acercaba a la valla sancayetanense pero no lograba sacar un buen remate que comprometiera las aspiraciones del «rojo».
Era hora de festejos, los penales no serían una opción para lamentarse, cuando Vómero pitó el final del encuentro y Sportivo de San Cayetano, una vez más y luego de 18 años de esperarlo, se consagraba campeón de la Liga Necochea de Fútbol por segunda ocasión en su historia.
El público de Jorge Newbery, que vio finalizado su invicto y se quedó con las ganas del “tri”, respetuosamente aplaudió al mejor del año así también como al esfuerzo realizado por sus futbolistas.
El que sí festejó por triplicado en los últimos tres años fue el defensor Mario Aguilera, las dos anteriores vistiendo la camiseta de Jorge Newbery.
Gonzalo Fuhr se llevó el galardón de ser el máximo artillero del 2016 habiendo gritado gol en 17 oportunidades.
Jorge Regueira por su parte consiguió la hazaña personal de ahora poseer un título como jugador (1998) y entrenador.
Y el plantel entero se sacó la espina de la final perdida el año pasado, también en Lobería y ante el mismo rival, y tras un año de mucho sacrificio y entrega, gritar muy pero muy fuerte: «¡Dale campeón!».
Informe de Gabriel Piacquadío.







