Los de nuestra generación hemos vivido tiempos turbulentos de la política argentina en medio siglo de historia: gobiernos de facto, proscripciones, democracia, alternancia…
Lo que por ahí no esperábamos muchos -especialmente los que no lo votamos- era la aparición del fenómeno Milei.
Las encuestas -según los propios analistas- no reflejaban un resultado certeramente probable, por lo que todos, en mayor o menor medida, desde los especializados, los periodistas y hasta nosotros los ciudadanos comunes, “dibujábamos” porcentajes de acuerdo a nuestros intereses, o a lo que creíamos ver desde nuestro subjetivo análisis.
Hoy, lunes 14 de agosto, pasadas las elecciones primarias, el resultado de las urnas, nos llama a ver lo que antes no vimos.
En las urnas se refleja el cansancio de la gente, el dolor, la pobreza, el hartazgo de la clase política que apela a lo que sea para obtener o mantener el poder: pero no mira ni escucha a la gente.
Tristemente, es otra forma de decir, como han dicho antes con menos contundencia quizá, es el nuevo: «¡Que se vayan todos!»
No considero que ganó la derecha, pese a ser Milei un candidato liberal, a la gente que está pasándolo mal en nuestra Patria le importa NADA la derecha, la izquierda o el centro, Milei ganó porque se mostró como diferente, como apartado del establishment, porque eso es lo que tiene harta a la gente.
No creo que haya, entre sus votantes, mucho análisis de las propuestas de Milei: muchas son inentendibles, muchas asustan.. votaron la brisa de aire fresco que -consideran- disipa tanto smog y densidad de la política tradicional…
No sé si la clase dirigente, oficialismo y oposición, se dará cuenta de eso.
No sé si se pondrán a la altura de las circunstancias.
No sé si podrán revertir este fenómeno en el poco tiempo que queda hasta Octubre.
Creo que iremos a segunda vuelta, el tema es entre quienes -además de Milei que pareciera ya tiene asegurado su lugar- y hacia donde se orientará el electorado…
40 años de democracia ininterrumpida, los demás dirigentes y Partidos, deben “poner las barbas en remojo” porque las urnas les están diciendo que mucha gente del pueblo está mal. Y que, sorpresivamente, y contra todo pronóstico, ejerce libremente su derecho al voto.
Magalí Di Croce
