Se cumplen 35 años de la desaparición de José Luis Suárez

José Luis era oriundo de San Cayetano. Estudiaba Educación Física en La Plata y compartía el departamento con otros tres estudiantes Luis Dimattia, Neco Zaragoza y Juan José Riqueza. El 9 de junio de 1977, José Luis y sus compañeros fueron secuestrados del departamento en que vivían localizado en la calle 35 No. 161. 

El operativo de secuestro fue conducido por las fuerzas conjuntas de la policía y el ejército. Cuarenta personas portando armas largas entraron al edificio, y se llevaron a los cuatro desnudos y encapuchados. Se robaron todo lo que había en el departamento, hasta la heladera y la carne adentro. Es probable que su desaparición estuviera ligada con la actividad de dos de sus compañeros en el Centro de Estudiantes de Medicina. 

www.desaparecidos.org.ar 


Flaco: cuando te llevaron las garras que hacían de mano de obra a los tiranos nunca pensaron (por más que gestaban los operativos con minuciosidad) que los objetivos trazados: el olvido, la desmemoria, la erradicación sistemática de una generación que se avisoraba gigante, no iban a ser logrados. 

Me dirás, desde donde estés, que al principio tu familia sufrió dedos acusadores, que cual Jesús, te negaron de manera traicionera. Luego si, pareció que las páginas de la historia dejaban muchos “en blanco” en el mes de junio de 1977. 

No alcanzaron los “descuidos académicos”, que no te mencionaban como víctima dentro de los 30 mil que nos arrebataron. Los luchadores solitarios, jugados, los idealistas (señalados por una sociedad en la que “se barren bajo la alfombra” , cómplices desde la negación, de la cobardía, o del autismo), mantuvieron una brasita que llevaba tu nombre. 

Cada 24 de marzo, José Luis Suárez, retumbaba en la conciencia de los hipócritas, los que preferían dejarte muy guardado, desapareciéndote de manera sistemática. ¡Qué horror, un sancayetanense desaparecido! ¡Con lo bien que nos portamos!, seguro esas reuniones “raras” como escuché decir a alguien que inmediatamente después agregó “yo no sabía quienes se juntaban con José Luis, eran compañeros suyos”. Claro, cuando los tiempos cambiaron, y se puede homenajearte sin miedo al “qué dirán”, aparecen compungidos con sus lágrimas artificiales, no sea cosa de quedar como insensible ante los demás. 

Te debe causar gracia, que los milicos, que cortaron tu vida deportiva, tus sueños, las clases de educación física, pretendiendo borrar tus banderas, vean que en la plaza de tu pueblo, los pibes pregunten ¿Quién era ese tal José Luis Suárez?

El tiempo, ese señor tan sabio, que imparte justicia sin consultarnos, permitió que muchos de tus amigos pudieran sentirse orgullosos de haber compartido un rato en las calles de este pueblo.

Siento que te debemos algo más profundo, que el roble tiene un significado digno, pero no alcanza. Ya maduraremos como comunidad para nombrar una calle, una cancha, un espacio público. Cuando la vergüenza y la cobardía queden arrumbadas en el cajón de lo desechado para ser libres, los ciudadanos que nos resistimos al olvido insistiremos en esta cruzada que inició Mario Dahul hace mucho tiempo.

Pasaron muchas horas de sesiones del Honorable Concejo Deliberante para que el sueño de un lugar concreto donde llevarte una flor se concrete. Pasarán otras tantas, se realizarán muchos actos, y cumpliremos.

Jorge Dip.

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