Recuerdo del PJ al cumplirse 60 º aniversario del fallecimiento de Eva Perón

Todos los peronistas recordamos esta fecha, donde la noche del 26 de julio de 1952 todo el país había escuchado por la radio el anuncio de la muerte de Evita con una frase que pasaría a la historia: " Cumple la Secretaría de informaciones de la Presidencia de la Nación, el penoso deber de informar al pueblo de la República que a las 20.25 ha fallecido la señora Eva Perón, jefa espiritual de la Nación”

Desde el Consejo Directivo del Partido Justicialista de San Cayetano recordamos a EVITA, siempre presente en el sentimiento de todos los compañeros y compañeras que nos identificamos con la justicia social y la doctrina peronista.

Lic. Sergio Scardapane
Presidente
PJ. SAN CAYETANO

Un silencio profundo y luego de unos segundos, miles de personas- trabajadores, jóvenes y fervientes militantes- comenzaron a llorar en todo el país. A esa misma hora, en otros lugares de Buenos Aires, los cobardes y “contreras” de siempre destapaban botellas de champagne como señal de festejo. Había pasado a la inmortalidad la mujer argentina más importante del siglo XX.

Eva Perón, esa joven mujer de 33 años que acompañaba a sol y sombra al nuestro querido General. A la que el pueblo llamaba cariñosamente “Evita” encontraría un lugar en la historia argentina por su personalidad fuerte y su compromiso social.
Eva Duarte “Evita”, dedicó gran parte de su vida pública a la beneficencia, la comunicación con el pueblo en sendos discursos y fue la gran impulsora del voto femenino, obtenido por decreto presidencial el 27 de septiembre de 1947.

Su obra y su espíritu revolucionario se recordarán por décadas. Nadie podrá negar su incansable trabajo desde la Fundación que llevaba honrosamente su nombre. Niños, jóvenes y ancianos de las generaciones doradas de nuestra patria recordarán con felicidad que alguna vez vivió una mujer que tendió sus manos sin pedir nada a cambio.

Su pasión por ayudar al prójimo la convirtió en la “Abanderada de los humildes”, a pesar que nunca quiso ningún cargo gubernamental. La felicidad de su alma se satisfacía con simple sonrisa de sus “descamisados”.



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