
La investigación “Escolaridad, Trabajo y Proyecto de Vida. La entrada al mundo adulto y los factores de riesgo y protección en el consumo de drogas en adolescentes de 15 a 18 años en AMBA y Provincia de Buenos Aires” se llevó adelante entre los meses de enero y diciembre de 2010, con el objetivo de indagar la relación entre escuela, trabajo y proyecto de vida dentro del enfoque de los factores de riesgo y protección en el consumo problemático de drogas. En este informe, se presentan sintéticamente los resultados en torno a los sentidos que los adolescentes entrevistados le otorgan a la escuela y a su escolaridad y las percepciones que tienen respecto a la relación entre escuela, proyecto de vida y consumo de drogas.
El estudio, desde un diseño cualitativo, centra su análisis en la idea de proyecto de vida como factor de protección al consumo de drogas y su relación con dos instituciones claves en la conformación de la identidad: la escuela y el trabajo. En relación a ellas, la investigación indaga si en este contexto de fragilización de las instituciones y de creciente vulnerabilidad social, la escuela y el trabajo ocupan un rango diferenciado en su legitimación como instancias de construcción de identidad, de sentido y proyecto de vida en los adolescentes escolarizados y qué relación se vislumbra entre escuela, trabajo y consumo de drogas.
Para su realización, se llevaron adelante entrevistas y grupos focales con adolescentes provenientes de hogares de bajos recursos en un rango etáreo de entre 15 y 18 años de escuelas públicas de AMBA y Provincia de Buenos Aires. También se realizaron entrevistas y grupos focales a padres y docentes.
¿Por qué seguir en la escuela?, ¿por qué terminar la escuela?
La mayoría de los adolescentes entrevistados forman parte de la primera generación, dentro del núcleo familiar, en completar el ciclo de educación media. La condición de primera generación en la familia en “tener el título secundario”, actúa como bisagra en la historia familiar y en la percepción de la historia de vida del adolescente respecto a su familia y su persona. “Tener el título”, “Recibirse”, “Terminar” adquieren entonces un plus simbólico que los impregna de sentido.
¿Cuáles son los sentidos que los adolescentes le otorgan a la escuela?. Al indagar respecto a los motivos que los llevan a ir y terminar la escuela, los adolescentes encontraron tres grandes líneas de argumentación que pueden leerse como los sentidos otorgados a la escuela, al ir todos los días (sostener la escolaridad) y al terminar la escolaridad (graduarse, tener un título secundario).
La escuela Instrumental
El sentido instrumental de la escuela pone el foco en los aspectos más concretos e inmediatos que el título (más que el proceso escolar o la enseñanza en sí) puede otorgar. La escuela, y sobre todo, el título es una credencial para conseguir un trabajo en el futuro más inmediato. Lo que caracteriza a esta idea es que sin título “nadie te toma”, “para cualquier trabajo hoy necesitas el secundario”.
Sin embargo, este trabajo es un trabajo menor, no es el trabajo que se quiere sino el que se puede conseguir, y esto pone de manifiesto que este sentido instrumental está devaluado o viene con un déficit de origen que solo se logrará subsanar con otro título que resulta mucho más esquivo, en tanto es percibido como notoriamente menos accesible, el título terciario o universitario, que es el que puede garantizar el trabajo que a uno le gusta y un mayor grado de seguridad (en términos de estabilidad económica).
– Lo que pasa es que ahora con el título secundario lo único que podés conseguir como trabajo es trabajar así en un negocio, de barrendero o de otra cosa, nada más-
(GF, Mujeres, Moreno)
La escuela como vía para la Movilidad Social
La escuela como vía de la movilidad social se hace especialmente visible cuando los adolescentes se perfilan como la primera generación en la familia en tener el título secundario. En este aspecto, el rol de la familia y las trayectorias escolares, fundamentalmente paternas ligadas al abandono escolar, resultan muy significativas: se hace evidente la idea de terminar la escuela “…para que no te pase lo que me pasó a mí”.
E: ¿Sus papás les dicen algo a ustedes en relación a lo que ellos hicieron?
– Sí, “Estudiá que ahora se puede”, cosas así. Mi mamá no pudo terminar de estudiar, le quedaron materias cuando estaba embarazada de mí. Entonces me dice “No hagas lo mismo que yo, que no pude terminar la escuela y mirá cómo tengo que trabajar ahora”.
(GF, Mujeres, Tandil)
La escuela Dadora de Subjetividad
A diferencia de los sentidos anteriores, que ponían el acento en el título, en este imaginario el sentido se construye por el hecho de haber transitado la escuela. El estar en la escuela, el haber transitado por ella, configura una subjetividad que si bien otorga un plus extra a la idea de movilidad social, lo trasciende. Podríamos decir que la idea de la escuela como vía para la movilidad social está orientada a lo externo y la escuela dadora de subjetividad está focalizada en los atributos personales, subjetivos, en las huellas que deja la escuela en la identidad, en las marcas de subjetividad.
– Por un lado te prepara para que quieras seguir estudiando, para eso tenés las materias que tenés. Pero por otro lado te enseñan valores, esas cosas que aprendés en la vida y en la escuela. Hay chicos que no van a la escuela y no tienen la misma manera de comunicarse con nosotros, cómo hablamos, cómo uno se puede expresar. En la escuela te enseñan a hablar, a dirigirte a una persona.
(GF, Varones, La Plata, Centro)
En esta misma línea aparece la idea de escuela como factor de protección. La escuela es la “no calle”. Desde esta perspectiva, la calle es el lugar del peligro, de la amenaza constante a caer en “lo malo”, el vínculo con la mala junta, la mala vida y la droga. La droga vista como una cuestión que debe ser ajena a la escuela tiene una impronta importante dentro del discurso de los alumnos entrevistados. Estar dentro de la escuela, permanecer en ella, supone así no solo ser alguien en el futuro, al salir de la escuela, al terminarla, sino la posibilidad de ser alguien en el presente. Estar fuera de la escuela, es estar en la calle, lo que pone en peligro la propia identidad.
E: ¿Para qué piensan que sirve hoy la escuela?
– Para salir de la calle.
(GF, Varones, La Plata)
Estos patrimonios de la calle encarnados fundamentalmente en la droga, la violencia y el delito y que se etiquetan en la figura de “el vago”, el que no estudia ni trabaja, el ni ni, son los que los adolescentes perciben en las antípodas de las redes de inclusión que la escuela provee y la amenaza más fuerte hacia la posibilidad de pensar el futuro en términos de proyecto de vida.
Fuente: BOLETIN DEL OBSERVATORIO ARGENTINO DE DROGAS.. Año 3 – Nº 22 – Marzo 2011
