Vinos de Invierno

En la columna de la semana pasada, el tema comenzó a tratarse con el uso de las maderas en el vino. Su crianza en barricas de roble, hace que el vino gane en complejidad sensorial. Para hacerle frente al invierno, es costumbre preparar comidas cargadas en calorías, picantes, sabrosas, muy ricas en condimentos, a veces algo grasas y de texturas cremosas.

Los vinos para acompañar este estilo de comidas tendrán que ser compañeros en carácter, para que, tanto vino y comida, armonicen y potencien a la vez. Con el objetivo de que no solo uno de ellos sea el protagonista sino los dos. Que entre el vino y la comida formen una receta final.

Por lo tanto, la recomendación será beber vinos intensos en colores, aromas y gustos. Como ya se ha mencionado, la crianza en barrica hace su aporte de complejidad, fijará color y aromas con recuerdos tostados, a café y chocolate o caramelo, vainilla entre otros de la familia de los torrefactos. Pero hay variedades de uvas que son ideales, para no solo criar en barrica, sino que por sí mismas son fuertes en su expresión sensorial.

Muchos piensan que los tintos son la propuesta para vinos de invierno. Pero como ya se ha comentado en columnas anteriores, hay tintos ideales también para vinos de verano. Entonces la primera sugerencia son las variedades blancas que tienen fortaleza en su tipicidad, además que las maderas se adaptan muy bien a estas cepas. La variedad Chardonnay, llamada “la reina de las blancas”, justamente por su expresión muy marcada en intensidad de aromas y cuerpo en boca. La Viognier y Semillón son otros dos exponentes de personalidad y amigas de la crianza en roble, lo que las hace más complejas.

Entre las variedades tintas hay que destacar como robustas a la Cabernet Sauvignon, llamada “la reina de las tintas”, debido a que su intensidad en todo sentido, se origina en el tamaño de la uva. En comparación al fruto de otras cepas tintas, la Cabernet Sauvignon es pequeña, por lo que hay poca pulpa en contacto con una piel por lo general gruesa, que es quien le transmite el color, aromas y otras sustancias, que harán que un vino a partir de esta variedad resulte corpulento e intenso.

Otras recomendaciones tintas que además de su presencia a solas, se integran muy bien a las maderas, son la Syrah que recuerda a especias y cuero o un Malbec del Norte Argentino va a expresar la fruta madura y cuerpo en boca. La variedad Cabernet Franc es pariente de la Cabernet Sauvignon, lleva en su genética la misma fuerza.

La sugerencia del corte o “blend” es interesante además de la complejidad que pueda proponer una variedad o su crianza en barricas de roble. Estas variedades mencionadas, combinadas con otras cepas en menor porcentaje como Merlot, Tempranillo, Tannat, Bonarda pueden no solo sumar a los sentidos, sino también al estilo del vino, su redondez y elegancia.

Es momento de preparar un plato de invierno y elegir alguna de estas variantes, blancas o tintas, y brindar por la armonía lograda entre el plato que se preparó y el vino que eligió. Salud!

Por Alejandra Lopez Alfaro
Sommelier Internacional – Técnica Superior en Administración Hotelera.



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