
Hoy se celebra el 97º Aniversario de la fundación de San Cayetano. Le ofrecemos una breve reseña histórica para que podamos conocer acerca de nuestros orígenes. O recordar algunos datos que hemos perdido en el camino. Caynet envía a todos los vecinos sancayetanenses un caluroso saludo. Sobre todo a los que ya no viven en esta querida ciudad y la extrañan todos los días.
Reseña histórica:
Luego de 1905 comenzó un progresivo asentamiento de familias, que con más esperanza que visión de futuro, vinieron a radicarse al lugar conocido como “La Boca del Tigre” sobre terrenos del Sr. Juan Andregnette, ofreciendo un conjunto de servicios esenciales como Almacén, de Aquiles Pedrazzini, Panadería de Juan Mracovic, Herrería y Carpintería de Agustín Pascouau, Bautista Marlats y Emilio Chocou, Zapatería de Roque Pierre, Barbería y peluquería de Juan Alcomeche, y Casa Etchegoyen de ramos generales. Pero este núcleo de comercios y viviendas quedó separado del lugar donde posteriormente se loteó y fundó el pueblo, razón por la cual las edificaciones no existen en su mayoría, ya que el traslado de sus moradores fue inevitable.
Al pasar el ferrocarril los campos de de la Canal quedaron divididos, y en su parte sur quedó un triángulo de aproximadamente 1.300 Ha. Este campo fue posteriormente adquirido por el Sr. Julián Portillo, quien más tarde lo vendió al Sr. Pedro Nolasco Carrera. De éste último, que fuera diputado provincial, propietario además de otros campos de la zona, entre ellos la estancia “La Ballena” en la zona de Cristiano Muerto”, surgió el proyecto de creación del pueblo de San Cayetano, previa medición y confección de planos de la fracción de 1.300 Ha.
El 13 de Marzo de 1911 el Poder Ejecutivo de la Provincia de Buenos Aires emite una resolución favorable al proyecto de creación del PUEBLO DE SAN CAYETANO gestionado por don Pedro Nolasco Carrera, donante de estas tierras. En aquel momento la gobernación de la Provincia estaba en manos de don Marcelino Ugarte.
Seis días más tarde, el 19 de Marzo de 1911, concretados ya los trámites oficiales, todo estaba listo para el remate de las tierras en una de las mas privilegiadas zonas de la Provincia de Buenos Aires, lo que hacía suponer que el éxito coronaría la empresa.
Uno de los artífices ignorados quizás, para la cristalización de este objetivo de fundación, fue don Ramón Tristany, un conocido martillero de la zona. Como en principio no existía demasiado interés en la compra de terrenos, el titular de estas tierras resolvió venderlas con un accesible plan de 80 mensualidades a solamente 10 pesos moneda nacional cada una, siendo la mayoría de los lotes de 600 m2., y pagaderos como requisito indispensable en 5 cuotas adelantadas. Los carteles de venta que fueron confeccionados para el remate estaban escritos en estos términos: “sobre los límites del Ferrocarril Sud, en la rica porción de tierra del Partido de Necochea, y a igual distancia de las ciudades de Tres Arroyos, Juarez, Necochea y Lobería, indicando, con solo echar una mirada sobre el plano, que es el asiento obligado de un gran pueblo y que tendrá forzosamente que ser, por su ubicación, la cabecera de un nuevo partido, cuya necesidad ya sienten los vecinos y propietarios de esa riquísima zona conocida por el Cristiano, está la tierra a rematarse”. “Vosotros, propietarios de los campos que rodean a San Cayetano, debéis ser los mas interesados en el desarrollo de este nuevo pueblo, pues nada valoriza más la tierra y como consecuencia, el arrendamiento, que la proximidad de un gran centro”. “Comprad y edificad. Los pocos pesos que inviertáis en ello, os serán devueltos con creces, en valorización y arrendamiento, haced pronto de San Cayetano un partido nuevo, porque su situación lo impone”. “Arrendatarios y vecinos. Apoderaos sin temor de los solares y las quintas, su valorización es segura, porque ningún pueblo viejo en esta línea, ofreció las garantías de éxito que San Cayetano, ningún pueblo podrá ofrecerlas en el porvenir, las distancias son notables y todo pueblo nuevo, que se sitúe próximo a Tandil, Tres Arroyos, Necochea, Juárez y Lobería, será absorbido por éstos”. “Chacareros, realizad el ideal sin temor, una chacra en San Cayetano no es una novela ni un cuento, no habréis levantado cinco cosechas, cuando ya os vereís obligados a venderla en solares, haciendo así una pequeña fortuna. No olvidéis el ejemplo de Tres Arroyos, Necochea y Juarez, donde las chacras que visteis hace pocos años vender por hectáreas, hoy se venden a tantos pesos la vara”: “Especuladores. A vosotros nada se os puede decir, a estas horas os ilusionan las perspectivas del brillante negocio que ofrezco”. “Habrá comodidades aunque llueva para efectuar el remate bajo techo, y a fin de que la concurrencia pase un día agradable se servirá un almuerzo criollo de carne con cuero, puchero, locro, empanadas y abundante y buen vino. Se carnearán cincuenta vacas gordas y cien lanares”.
Todo estaba previsto para la venta, nada se descuidó, los trenes trajeron en forma gratuita a los futuros compradores, y de la zona no faltó nadie. El terreno había sido preparado convenientemente, los solares fueron previamente mensurados y amojonados por el Agrimensor Andrés T. Villanueva y se contó con la asistencia profesional del Escribano Benjamín Cabeza Torres. Salieron a la venta 100 manzanas en solares, 188 lotes en quintas y 43 espléndidas chacras. El remate, considerado un éxito, marcó el comienzo de una nueva etapa en la vida de muchos hombres y mujeres que con fe y esperanza, eligieron este lugar para el desarrollo de sus actividades y la radicación de su familia.
Fundado el pueblo se incorporó de inmediato al Municipio de Necochea formando parte de su Distrito. Unos meses más tarde asume el primer delegado municipal, don Juan José Cernadas Conesa, vecino de San Cayetano que contribuyó a acelerar el proceso evolutivo del pueblo durante su gestión. Debe atribuírsele entre otras cosas, la creación del Registro Civil y el Juzgado de Paz. Cernadas Conesa descendía de arraigadas familias porteñas, por ambas líneas, Su abuelo, el general Emilio Conesa, Había luchado en Caseros junto a Urquiza y derrotado a las huestes de Calfucurá en el combate de “Cristiano Muerto”, próximo a San Cayetano.
En 1914 asume como delegado Municipal don Oscar Gianiello, hombre de activa participación política en el Partido Conservador. Ya en este año el pueblo comenzaba a crecer en población y edificación. Según datos de la época existían ya 90 casas de material, 27 de adobe y 15 de chapa, incluidos el radio urbano y el sector de quintas. El crecimiento demográfico determinado por la incorporación de nuevas familias, de comerciantes, artesanos, profesionales, etc., demandaba sumar a las ya existentes, nuevas edificaciones, exigencia ésta que afortunadamente fue superada sin dificultad porque siempre hubo vecinos con conocimientos de albañilería que formaron sus empresas. Puede decirse que por falta de viviendas, nadie dejó de radicarse en San Cayetano.
Este mismo año se instaló el servicio de Correos y Telégrafos ejerciendo el cargo de Jefe el Sr. Mauricio Cosentino.
La evolución de la población, las pasiones políticas, los acontecimientos sociales y la necesidad de información, trajo a la vida comunitaria la primera publicación periodística. Fue el 7 de Marzo de 1915 y llevó el nombre de “El Pampa” cuya dirección ejercía el periodista don Justo Girado. Desde esa fecha hasta 1925 se editó en forma semanal, luego hasta 1933 como bisemanario. En esa fecha asume la dirección don Ismael Girado a raíz del deceso de su padre, quien con gran esfuerzo personal convierte en diario de la tarde su trabajo periodístico en 1936, compuesto e impreso mecánicamente, apareciendo así hasta 1942; desde entonces y hasta el cese en 1946 salió dos veces por semana. Lógico es imaginar que “El Pampa” fue obligado trampolín de todo movimiento comunitario, debiendo mencionarse que ya el 1º de Octubre de 1916 lanza la inquietud autonomista municipal, que posteriormente fue tomada por distintos hombres que compartían ese ideal.
La comunidad carecía en principio de servicio médico hasta que en Diciembre de 1915 llega el médico José Manuel Riera, procedente de Buenos Aires, quien atendía provisoriamente en el Hotel España, e instaló el consultorio en la casa que posteriormente ocupara la oficina de teléfonos. Desempeñó su actividad profesional hasta 1920, fecha en que regresó a Buenos Aires, pero en su reemplazo vino el Dr. Esteban Ochoa, haciéndolo en la misma fecha el Dr. Francisco Sarmiento.
Reseña histórica de Orlando Escobedo
