
Reaparecen con fuerza en los veranos y son consumidas por jóvenes de estratos sociales altos y medios altos. En torno a ellas existen mitos que las consideran "seguras", aún cuando afectan seriamente al sistema nervioso y pueden causar la muerte en una sola ingesta. La aparición de una variante llamada brolanfetamina y conocida popularmente como "la droga del miedo" esta semana en Villa Gesell reinstaló la preocupación por el consumo de este tipo de sustancias.
De entre todos los nombres con que se la conoce, hay uno que es especialmente impactante. "La droga del miedo" le dicen en las discotecas brasileñas, pero no es allí donde comenzó su historia. En 1967 cientos de asistentes a una fiesta hippie en San Francisco terminaron internados después de consumirla. Y durante la segunda guerra mundial fue utilizada por los pilotos suicidas para tomar coraje antes de sus misiones.
La protagonista de esta historia es la brolanfetamina, una droga de diseño de singular poder, compuesta de anfetanima y bromo y durante mucho tiempo desconocida en la Argentina. Hasta esta semana, cuando en un operativo policial realizado en Villa Gesell se secuestraron 85 dosis valuada cada una en 300 pesos.
La aparición de la brolanfetamina encendió luces de alarma entre los expertos, que la enmarcaron dentro del fenómeno de las drogas sintéticas. Un fenómeno con características propias y bien definidas. Se trata de drogas caras, consumidas por jóvenes mayores de 18 años de estratos sociales altos y medio altos y consideradas por ellos como "muy seguras", aunque los expertos destacan de manera tajante que no lo son: producen adicción, serios daños en el sistema nervioso y puede provocar la muerte en una sola ingesta por sobredosis.
Las particularidades de este consumo no terminan ahí, según indican en la Subsecretaría de Atención de las Adicciones de la Provincia. Desde que las drogas de diseño ganaron fuerza en el país, alrededor del año 2000, se las vincula con el verano, época del año en la que hacen su aparición. Y también se las relaciona con la novedad. En ese mercado selecto, en que la dosis cuesta entre 50 y 300 pesos, es frecuente que con la temporada aparezca un compuesto sintético nuevo destinado a convertise en "la droga de moda".
¿Ese es el lugar que ocupa la brolanfetamina en el mundo de las drogas este verano? El secuestro de las 85 dosis en Villa Gesell deja abierta la puerta a que otras dosis de ese compuesto estén circulando por la Costa, pero su alto costo habla de una droga que no está destinada a ser masiva.
Con todo, se la considera lo suficientemente peligrosa como para despertar preocupación. Basta decir que una dosis superior a los 3 miligramos puede resultar letal. Sobre todo para una persona de contextura física pequeña, según indicó a este diario Alejandra Moskalonek, directora de Atención de las Adicciones de la Provincia.
TP Y DOB
Conocida en Estados Unidos durante el apogeo del Flower Powewr bajo la sigla STP y bajo el nombre de Date of Birthday (DOB) en Inglaterra, dado que los que la consumían por primera vez se sentían "nacer de nuevo", la brolanfetamina es una droga de diseño -obtenida sintéticamente en laboratorios clandestinos por ingenieros químicos- y bajo sus efectos estimulantes se ve alterado el estado de ánimo, se sufren alucinaciones, se pierde el sentido de tiempo y espacio y se puede permanecer despierto durante un día entero.
Cuando se recurre a dosis grandes o cuando se abusa de esta droga de manera crónica se puede caer en una psicosis estimulante, un estado psicótico en el que se producen trastornos del pensamiento e ideas delirantes.
La brolanfetamina se caracteriza por sumar al contenido anfetamínico (en este caso la dimetoxianfetamina) el de otra sustancia: el bromo, utilizado para potenciar combustibles.
Una dosis normal tiene alrededor de 1,2 miligramos de esta sustancia, con la que se pintan comprimidos inocuos que el consumidor deposita debajo de su lengua hasta que se derrite.
El efecto inmediato es placentero, ya que otorga una sensación de bienestar, energía y mejoras en la percepción visual y auditiva. A las tres horas irrumpen los efectos adversos. Puede provocar alucinaciones, conductas violentas, enajenación, pérdida de la memoria y calambres.
Cuando la dosis es mayor que la media, los efectos adversos son más notorios y aparecen alucinaciones visuales, vómitos y diarreas, entre otras consecuencias. Una dosis superior a los 3 miligramos puede provocar la muerte.
Según explicó a este diario Alejandra Moskalonek, "si bien existe el mito según el cual, las drogas sintéticas son más seguras, la realidad es exactamente la opuesta, porque no se pueden medir las consecuencias en base al grado de toxicidad, ya que el efecto es distinto de acuerdo a las características del sujeto que las consume y una persona de contextura pequeña va a correr más riesgos frente a este tipo de sustancias".
Moskalonek destaca que en todos los casos, la droga -como muchas otras sustancias de diseño- afecta seriamente el sistema nervioso central, provocando una descompensación psíquica con efectos muy nocivos, como la pérdida de la conciencia del espacio y el tiempo.
Pero no son estos los supuestos beneficios que los consumidores buscan en ésta y otras drogas de diseño, "sino la capacidad de deshinibirlos y perder el temor frente a situaciones sociales que para los más jóvenes pueden resultar nuevas".
Esto hace que, más que la adicción a la droga en sí, a los expertos de esa repartición bonaerense les interese otra cosa: indagar el vínculo que une a quien se droga con cualquiera sea la sustancia a la que es adicto.
EL FENOMENO DE LAS DROGAS DE DISEÑO
No existen estadísticas actualizadas que midan el impacto de las drogas de diseño en la Provincia. En todo caso, lo que indican las autoridades del área, es que se trata de un número bajo al lado de otras sustancias, como la marihuana, la cocaína o aún el alcohol.
Un estudio realizado en 2005 indicaba que 33.864 jóvenes de entre 16 y 26 años residentes en el conurbano reconocían haber consumido drogas de diseño y se hablaba, además, de un consumo creciente.
Entre éstas sustancias se mencionaban a los agentes pergeñados en laboratorios para imitar los efectos de los opiáceos (China White, Tango and Cash, Goodfella, New Heroin), los diseñados para sustituir a la cocaína (Crystal, Coco Snow, Synth Coke) y sustancias originales debido a la novedad de sus efectos (Extasis, Venus y la brolanfetamina, que está incluída en este grupo).
Sin embargo, en estos últimos años, los especialistas comenzaron a detectar diferencias en el movimiento de este tipo de drogas con relación a otras más conocidas, como la marihuana, la cocaína y el alcohol.
"Las drogas de diseño se caracterizan por representar un problema estacional. Aparecen en el mercado de las drogas en verano, asociados a la diversión en vacaciones y quienes las venden buscan entrar en los grupos de chicos que veranean sólos", dice Moskalonek, quien agrega que "el resto del año no se detectan y eso nos hace pensar que no están instaladas en la región más que estacionalmente y que mientras aparecen lo hacen entre jóvenes de clase media y media alta de balnearios como Villa Gesell, Pinamar o Mar del Plata.
Del mismo modo, se estima que su inclusión en el mercado de la droga se enmarca en una estrategia de equilibrio del narcotráfico, que diversifica su oferta entre drogas muy caras (como la brolanfetamina) y el paco (considerada entre las drogas más baratas, aunque la adicción supone tomar un número muy alto de dosis diarias).
Lo que todavía no está claro y actualmente se investiga es si los laboratorios que las producen están ubicados en el país o en países limítrofes (las dos hipótesis más fuertes que se manejan).
Por lo demás se sabe que las intoxicaciones por drogas de diseño no llegan a los centros de atención primaria de las adicciones de la Provincia, donde se atienden sobre todo pacientes de sectores medios y medios bajos. Se estima que la mayor parte de las intoxicaciones y accidentes derivados del uso de estas drogas se atienden en hospitales y clínicas privadas.
¿Cómo detectar el problema desde el entorno de los jóvenes que las consumen?
Los especialistas destacan que la clave es estar atentos a fuertes cambios actitudinales que estarían revelando una adicción.
"Si pensamos que el grupo de riesgo más importante en este caso es el de los grupos de chicos que van de vacaciones solos, lo más importante es el acompañamiento de la familia en la previa de las vacaciones. Dialogar con los jóvenes y hacerles entender que la supuesta inoduidad de este tipo de drogas no es más que un mito es clave en este problema", dice Moskalonek.
Con todo, los mismos expertos ponen el acento en que la forma en que aparecen y son presentadas estas sustancias en el mundo de las drogas imitan a la forma en que se ofrecen los productos para jóvenes, basándose fundamentalmente en un valor en boga, como la novedad.
"A los chicos esta sustancia se les ofrecen como un camino para identificarse con sus pares y obtener nuevas situaciones de placer, en el marco de una sociedad de consumo que le da mucha importancia a estos conceptos", explicó Moskalonek.
Artículo enviado por el CPA San Cayetano.
