
El 31 de octubre, a los 95 años, falleció Carlos Sorensen, un referente del pequeño poblado del partido de San Cayetano. Como productor agropecuario, delegado municipal e integrante de diversas entidades, realizó -en una tarea silenciosa- aportes muy positivos .
Fue el pastor Aldo Bidán quien lo definió en la despedida. "El patriarca de la patria chica". La patria chica es Cristiano Muerto y el patriarca era Carlos Sorensen, el hijo de inmigrantes daneses que falleció el último día de octubre y a poco de haber cumplido 95 años.
El paso de los años, lógicamente, había minado su capacidad de traslado, pero no su espíritu y su amor a Cristiano Muerto. Si hasta los 93 años ordeñó y donó la leche que cada día excedía lo que se podía consumir en Quemulcofú, el establecimiento agropecuario en el que se había instalado en la década del 20. Y también hasta los 93 cortó la leña que calentó el casco del campo. Con una memoria intacta y una lucidez llamativa, siempre fue un libro abierto para recrear la historia de la región.
Sorensen había nacido en Tornquist el 8 de octubre de 1915 y a los 11 años su familia se mudó a Cristiano Muerto, a campos arrendados de la familia Santamarina.
En aquellos tiempos, según explicó en un nota publicada por LA VOZ DEL PUEBLO, "éramos todos arrendatarios, después cambiaron las leyes. El chacarero antiguamente en la Argentina era un ‘croto’ que daba vueltas con sus pocas pertenencias, buscando campo, podía estar dos años, tres, cinco, siempre andaba deambulando".
Por esta razón, al sancionarse la legislación que puso límites a los desalojos en los campos, "el trabajo fue más firme, había más amor en el asunto", describió al mencionar el sentido de pertenencia y la relación que se generaba con la tierra.
A los 14 años falleció su padre, quedando Carlos solo con su madre y sus dos hermanas. Con su madre aprendió a ser un gran agricultor y también a ser solidario. Ella colaboraba con distintas entidades y él mamó eso, y empezó a hacer lo mismo.
A fuerza de trabajo y sacrificio, con el paso de los años fue comprando porciones de campo, se casó con Esther Ordek y tuvo cuatro hijos, dos varones y dos mujeres, todos relacionados con la actividad agropecuaria. Y si su vida tranqueras adentro fue rica, más lo fue hacia afuera: fue presidente de la Cooperativa de Orense, del Club Danés de Orense, delegado municipal, tasador de la Asociación Mutual Dan, protector de la fauna, formó parte de la comisión para la realización de la ruta 72, participó de la expedición en la que se eligió el lugar para crear el Balneario San Cayetano, y a los 93 años acompañó al campo en el piquete de Energía, cuando de desató el conflicto con el Gobierno por la resolución 125.
Con su partida se llevó un pedazo de la historia grande de la zona: Carlos conoció a Cristian. Y una de sus hijas recordó lo que siempre su padre le contó, y que no dudaba, era la verdadera historia del mítico personaje de Claromecó. "Cristian llegó a Cristiano Muerto en tren, para ayudar en una cosecha. Así fue que primero fue cocinero de la familia Fabricius y luego trabajó con mi abuela. Mi papá, en ese entonces, tenía 14 años", aseguró.
Los que lo conocieron están convencidos de que Carlos Sorensen nunca dejará de habitar su patria chica. En Cristiano Muerto vivió desde los 11 años y donde consiguió, gracias a mucho esfuerzo, logros silenciosos pero muy importantes para gente de Cristiano Muerto. El pastor Bidán no exageró cuando lo definió como su patriarca.
Fuente: La Voz del Pueblo.
