“ADIOS AL AMIGO” -Recordando a Tulio Cosentino- por Pedro Alberto Devincenti

Nunca más certera la frase del poeta que dice: “cuando un amigo se va, deja un espacio vacío”…
Hombre de espíritu generoso y de múltiples y variadas facetas, siempre dispuesto a dar una mano y una frase de aliento para hacer más llevaderas las vicisitudes y, a veces, las rispideces de la vida. Quiero evocar en estas modestas palabras cual pantallazos fugaces, pero profundos y sentidos, cuando fue mi profesor del Bachillerato para Adultos a mediados de los años 70. Y las charlas de café de todos estos años, en que le gustaba hacer la Claringuilla del Diario, su solaz otoñal y agilizador de la mente.
Compartíamos la afición por los libros, la buena literatura y hasta donde pudo fue un lector voraz y pertinaz.
Me quedan también como un consuelo palpable y evocativo, un puñado de fotos en que estamos juntos y con amigos; ya que la fotografía fue otra de sus grandes pasiones, lo mismo que el teatro donde dirigió y formó actores con talento y perseverancia a lo largo del tiempo.
Quizás no tu hubiera gustado mucho el pomposo título de Pilar de la Comunidad, que no sería tan alejado de la realidad. Te fuiste Tulio pero tu recuerdo permanecerá cálidamente imborrable en los que tuvimos la dicha de tratarte.
                                PEDRO ALBERTO DEVINCENTI
(Resulta ocioso destacar lo que fue como profesional farmacéutico y de la salud. Su nivel de excelencia)


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