La fiesta de Nelva, por Magalí Di Croce

La fiesta de Nelva, por Magalí Di Croce

Las circunstancias más pequeñas e insignificantes se entrelazan… y por ahí en el momento menos esperado encontramos en un cajón o en un bolsillo algo olvidado y los recuerdos fluyen…

Estos días de aislamiento , en los que el tiempo no sobra -porque entre rezar, caminar mi patio hasta 9.000 pasos cada día, cocinar para los seis, limpiar, esterilizar todo lo que entra a la casa y, disfrutar de pintar o escribir, el tiempo vuela…- pero por ahí igual hago algo extra de las tantas cosas que tengo pendientes, así, me puse de desocupar papeles que acostumbro a acumular y tarjetitas en una cartera, y apareció el CD con las fotos que tanto he buscado!!!

Esas fotos de la reunión de Nelva, en 2012.

Nelva, mi suegra, ya había enfermado, estaba haciendo su tratamiento, era agosto de 2012, y yo había quedado en que iba a ir una semana a quedarme en su casa. Elegimos que fuera después de mi cumpleaños y de los festejos de San Cayetano, así iba tranquila. A Nelva, además de los viajes, le encantaban las reuniones de familia, la música, la charla con amigos, la buena mesa… y tenía varios grupos diferentes de amigos. Con los amigos del Normal, con quienes habían estudiado el magisterio, acostumbraban a reunirse una vez por mes en un restaurante, se llamaban siempre por teléfono, compartían buenos momentos y recuerdos.

-Tengo ganas de hacer una reunión en casa-, me dijo por teléfono unos días antes de que yo llegara a La Plata, y agregó: -Como mi cumpleaños es en febrero y siempre estoy en Mar del Plata o San Cayetano, me gustaría invitar a mis compañeros del Normal, y que vos me hagas la cazuela de lomo y los sacramentitos de la Panadería de tu pueblo-…Así que marché hacia La Plata, con la torta de chocolate y nuez que tanto le gustaba a ella y a Gabriel, los sacramentitos, y allí me esperaban los lomos y todo lo que lleva la cazuela.

Me ayudaron Paula y Florencia, las dos vivía en La Plata en ese momento, Nelva encargó otras exquisiteces dulces y saladas a su Confitería de confianza, pusimos la mesa bella, con manteles hermosos y flores… y el catering estuvo listo!!!

El evento era al mediodía, era un día hermoso, empezaron a llegar, a acomodarse, charlando de a poquito, contándose las novedades…

Nosotras tres, “mozas-chef”,  empezamos a atender sin parar… y les encantaba lo que servíamos…Nelva parecía una quinceañera –tenía más de ochenta-, iba de grupo en grupo, charlando con unos y otras… nosotros sólo recibíamos amabilidad y halagos por lo rico y bien atendido –decían- que estaba todo…

Esa mesa bulliciosa, llena de adultos mayores, por momentos parecía un grupo de estudiantes contando todos a la vez sus cosas, riéndose, charlando…

En La Plata un día divino se puede transformar en un diluvio al rato, y así fue ese día, eran las cuatro de la tarde y se largó a llover sin parar…

Ellos seguían charlando, le cantaron el feliz cumpleaños a una de las amigas que justo ese día cumplía, – Nelva había previsto una vela para la torta- y siguieron con el té y la charla…

Recuerdo un ambiente grato,  la  música suave, el  parloteo y la lluvia pegando en los ventanales…

Gabriel entonces se puso a tocar la armónica, que tocaba maravillosamente…estallaron los aplausos…Nelva feliz…

Estaban tan bien…

Cuando iba queriendo oscurecer me pedían de a grupitos que les llame un remisse, pero no se alteraban cuando les decía que tenían demora con el día de lluvia… seguían disfrutando…

Cuando se fueron los últimos, Nelva se recostó, agotada, y muy muy feliz…

Quienes la conocieron saben cuánto amaba la vida y el disfrute.

A mí me quedó grabado en el corazón ese día…y cuando recuerdo la calidez de esos momentos y la lluvia, siento una nostalgia linda, la nostalgia de haber vivido esos momentos que quedan para siempre…

 Magalí Di Croce

Fuente: https://sancayetanoprovinciadebuenosaires.blogspot.com/