Ya hace unos años, pero en estas últimas semanas especialmente, me ha desgarrado el corazón ver en las noticias internacionales los migrantes que intentan entrar a algún país de manera ilegal: niños, mujeres, hombres, desesperados huyen de sus países de origen, perseguidos por algún régimen dictatorial, o con hambre, o por no poder llevar una vida digna en sus propias tierras…Algunos mueren en el intento de ingresar de cualquier manera a otro país, además de ser muchos de ellos víctimas de quienes los transportan de manera infrahumana…
Y los que logran ingresar de manera ilegal a algún otro país, son en ese lugar, los parias de la actualidad, sin protección ni contención alguna, sin medios, sin familia, destinados a aceptar las reglas de quienes les hacen “el favor” de darles algún trabajo que a los ciudadanos no les interesa, y en las condiciones y por la remuneración que unilateralmente les fijan, y, además, residir en su mayoría en lugares de hacinamiento e inseguridad, con el permanente temor de ser descubiertos o denunciados y vueltos a su país ….
Comparo con las grandes olas migratorias de Europa a América, por las guerras y la situación económica en las que vinieron muchos de nuestros abuelos, y es diferente. Venían con pobreza y dolor, pero en estas tierras eran esperados, con todas las deficiencias que hubo, eran esperados, llamados, invitados, se legisló para recibirlos, aún en la precariedad se organizó para recibirlos. Por eso, salían de sus patrias, con todo lo que ello implica, pero no eran parias. Eran inmigrantes. Nuestra Constitución Nacional de 1853, les abrió los brazos en su Preámbulo, y por su Artículo 25 se fomenta la inmigración europea, que en los hechos no quedó limitada -aunque en su mayoría lo fuera- sólo a inmigrantes europeos.
Lo que ocurre con los migrantes ilegales de la actualidad es lamentable. No tienen Patria.
Esa es la cuestión, han sido privados de la Patria, de su propia Patria, y las Patrias ajenas no los aceptan.
La cuestión es la Patria.
¿Qué es la Patria?
Me viene a la mente la Oda de Borges: “Nadie es la Patria, pero todos lo somos…”
¿Qué es la Patria?
La tierra, el idioma, la casa, el río, el mar, el cielo, el paisaje…
¿Qué es la Patria?
La familia junta en un hogar, los hijos, la escuela, el trabajo, el arte, la política, el deporte…
¿Qué es la Patria?
Los amigos, los vecinos, la gente, las calles y las plazas…
¿Qué es la Patria?
Nuestra historia común, los recuerdos, los símbolos, la memoria…
¿Qué es la Patria?
La cotidianeidad al despertarnos cada día…nuestro lugar…
No me resulta fácil definirla… pero sé que la tengo, la siento, la quiero, y muchas veces me duele, – ahora me viene a la mente de María Elena Walsh en Serenata para la tierra de uno: “…Por todo y a pesar de todo, mi amor, yo quiero vivir en vos…”
Ya se acerca el 25 de mayo, y pienso en esta amada Patria, que sufre este tiempo de pandemia, y también sufre otros dolores y heridas- antiguos y actuales-. Pienso en el mundo, y en la humanidad, pienso en los migrantes, en tantas realidades que nos son ajenas, y agradezco a Dios tener Patria.
Agradezco a Dios, que mi Patria tenga su vasto territorio sin guerras, que tengamos el Himno, y agradezco también emocionarme en lo profundo al escuchar sus acordes…
Agradezco a Dios que tengamos la Bandera, y le pido que ella nos cobije…. Que podamos ir salvando las distancias que nos separan, que podamos mirar al otro como hermano, ayudarnos…
Tenemos el tesoro de tener una Patria – que otros tanto anhelan y muchos mueren sin llegar a tenerla-.
Tenemos el tesoro de tener Patria. Quiera Dios que seamos dignos de ese bien que nos ha sido dado por el esfuerzo que iniciaron los próceres de mayo.
Magalí Di Croce
