San Andrés es un emprendimiento familiar que inició sus actividades en la ciudad de Río Grande en 2013, con el deseo de ofrecer productos artesanales de alta calidad, sin perder las técnicas tradicionales y sumando a la elaboración características propias de la región.
Actualmente, elabora principalmente embutidos secos (salames ovinos, salames criollos), y en menos proporción embutidos frescos (chorizos, salchicha parrillera) y salazones (jamón crudo ovino, bondiolas, chalona).
Javier Acevedo, empleado metalúrgico, junto a su esposa, Lola Müller, profesora de lengua y literatura, y sus seis hijos llevan adelante este negocio familiar, que pese a la coyuntura, confiesan que día a día les da grandes satisfacciones.
