Más allá de la medalla: “Leonas” y la realidad local

El reciente título de Las Leonas reabrió un debate que el deporte argentino esquiva con frecuencia: la brecha entre la exigencia profesional y la realidad amateur. Detrás de la medalla y la vuelta olímpica de un seleccionado de elite mundial, convive una cotidianeidad donde las jugadoras pagan la cuota social de sus clubes para competir los fines de semana y solo reciben una beca aquellas privilegiadas que integran el seleccionado, beca que no les alcanza para “vivir del hockey”.

Entrenan en doble turno, cuidan su nutrición y compiten con la vara del profesionalismo, pero sostenidas únicamente por un motor intangible: el amor a la camiseta.

A nivel local, en San Cayetano, ese espejo nacional plantea un dilema complejo. El hockey sobre césped lucha de atrás contra la popularidad del fútbol y el básquet; pero también contra la falta de competencia regular que incentive a sostener el compromiso.

Frente a la inversión estatal construyendo una cancha de césped sintético surge la duda sobre cómo capitalizar esa infraestructura.

El campeonato de Las Leonas puede generar un efecto contagio, inspiración, aunque sabido es que ese entusiasmo se diluye si no encuentra una estructura que lo contenga.

Formar parte de una Liga, sumarse a una competencia formal da un sentido de pertenencia y meta concreta, algo fundamental para captar jóvenes que hoy eligen disciplinas con calendario de partidos semanal. Claro que no debemos olvidarnos la población infanto/juvenil que cuenta nuestra ciudad.

Mantener una cancha de césped sintético sin una base de jugadores no debe verse como una causa perdida. El campeonato de Las Leonas es una demostración que la pasión puede suplir falencias estructurales; el desarrollo sostenido a nivel local requiere competencia, compromiso, articulación con instituciones y proyectos a largo plazo.

Redacción: Favio Buss



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