Una ciudad sin su canal es una ciudad más vacía

Tenía 10 u 11 años. Un mediodía como cualquiera, el cielo de San Cayetano estaba despejado y vi algo raro: globos aerostáticos. Agarré la bicicleta y los seguí. No sabía bien por qué, pero algo importante estaba pasando.

Eran del Canal 2. Estaban buscando el mejor lugar para poner la antena. Querían que San Cayetano pudiera verse a sí misma, contar sus historias, mostrar a su gente.

Desde entonces pasaron muchas cosas.

Foto: Martín Truelsegaard (izquierda), Willy Wolfram (centro)

Cambiaron los gobiernos, hubo crisis, momentos buenos y malos. Pero el canal siempre estuvo. Sin bajar línea. Sin operaciones. Solo para informar, acompañar y mostrar lo nuestro.

Hoy ese canal está en riesgo de desaparecer. Y nos duele. Porque no es solo una señal de TV: es parte de lo que somos.

¿Queremos seguir viendo nuestras fiestas, nuestras instituciones, a nuestros vecinos en la pantalla? ¿Queremos estar informados con libertad? Entonces tenemos que preguntarnos en serio:

¿Estamos dispuestos a bancarlo? ¿A pagar lo que vale un canal local que no responde a ningún poder?

No alcanza con decir “qué lástima”. Hay que hacer algo.

Porque si alguna vez soñamos con un canal que nos conecte, no dejemos que se apague por falta de apoyo. Está en nuestras manos.

Fuente: La Libertad Avanza San Cayetano

 

 



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