Una empresa fundada en el deseo de crecer constantemente

Hace un tiempo atrás, contábamos la historia de Distribuidora Fernández, una de las empresas con mayor trayectoria en el rubro, con seis décadas de actividad comercial. Conocimos sus inicios y las raíces mismas de la empresa. Gabriel Fernández, a cargo de tender el puente entre comercios y sus clientes de todos los días, se refiere en esta ocasión a la actualidad y la proyección a futuro.

 

Caynet: ¿Qué sienten al ser un referente de constancia en San Cayetano?

Gabriel Fernández: El dicho tiene razón: Nadie es profeta en su tierra. Si bien tengo mucha clientela local, tal vez lo aprecian más afuera que acá, porque como uno está, no se da cuenta. Acá está Carlos Herrero, que creo es un poco más antiguo que el negocio mío. A veces charlamos entre nosotros, de vientos que nos han agarrado con la ventana abierta y otros de los cuales hemos podido zafar. La referencia es que siempre que preguntan por un distribuidor en la zona aparece alguien como hace un tiempo con una empresa importante de helados (La Montevideana) porque sabía de mi existencia para hacer un trabajo que era enorme y con una inversión importante que me asustó. A uno le acaricia el ego que le vengan a traer algo así, y más a San Cayetano.

 

Caynet: Más allá de que ustedes siempre busquen ampliar el stock, ¿hay empresas importantes que los buscan a ustedes?

Gabriel Fernández: Exactamente. En este momento estamos esperando que pase todo esto de la pandemia para que dos viajantes puedan venir para este lado y así cerrar un negocio más.

 

 

Caynet: Si tuvieras que mencionar dos o tres productos que sientas orgullo de haberlos impuesto en la zona, ¿cuáles serían?

Gabriel Fernández: La línea de peso controlado de Paladini, que llevó un trabajo importante entre ellos y nosotros. Y después, ser uno de los grandes insistidores a Verónica de que envasaran leche larga vida y haber traído un montón de litros durante muchos años a la zona. Yo hacía tan buen trabajo acá que un día vino un supervisor desde Mar del Plata y retó al vendedor al que le correspondía la zona porque no vendía la misma cantidad de leche que yo, no siendo distribuidor oficial. Verónica no envasó leche larga vida por mí, pero influí en su decisión. Y que viniera la gente de Verónica, parara en La Palma y viera una pila de leche más alta que la de La Serenísima, para mí fue un orgullo.

 

Caynet: ¿Han sido proveedores de la Municipalidad?

Gabriel Fernández: Yo tengo una visión muy particular. Trato de hacerle mejor precio a mis clientes para que ellos les vendan, así ellos también ganan aunque mi margen de ganancia sea menor. He vendido en ocasiones cuando mis clientes no han podido llegar o cuando han venido a buscar acá directamente. Soy proveedor de la Municipalidad pero no me presento siempre porque no creo que sea ético sacarle una venta al minorista.

 

Caynet: ¿Cómo se han manejado cuando llegaron a otras zonas los grandes mayoristas?

Gabriel Fernández: Nosotros no le cobramos flete a nadie. Nuestro precio es puesto en el negocio, sin ninguna sorpresa para el comerciante, ni necesidad de comprar grandes cantidades.

 

Caynet: ¿Sos de mantener los productos que le llevas a tus clientes?

Gabriel Fernández: Sí, somos de mantenerlos más allá que una marca, según la época, esté más arriba o más abajo en precio. No voy atrás del número para ganar plata. Traemos una mercadería que sirva a través del tiempo para que la gente la siga teniendo disponible.

 

 

Caynet: ¿Qué es lo que escuchaste como positivo de tu empresa?

Gabriel Fernández: No es el que tiene ofertas todos los días, no es el que vende más barato, pero siempre está y siempre lo tiene. Como pasa con leche Verónica, hoy la tienen 500.000 pero dentro de diez años yo la voy a seguir teniendo y el resto no sé si andará. Lo mismo con Paladini, que yo ingresé en la zona. Podés comprar en muchos lados, pero a mí me llamás y sigo teniendo.

 

Caynet: ¿Qué cantidad de clientes tienen en la actualidad?

Gabriel Fernández: Andamos en los 330. En verano se agranda un poco por algunos clientes en Claromecó que abren en esa época solamente. En San Cayetano tenemos unos 50 clientes entre rotiserías, estaciones de servicio, kioscos, almacenes, negocios de barrio y carnicerías (a las que les vendemos panceta salada y chimichurri). A todos se les dispensa el mismo tiempo y les vendemos aunque el pedido sea pequeño.

 

Cerramos la historia de Distribuidora Fernández, de la que conocimos su tradición familiar, la empatía con sus clientes y algo muy valorado en las pequeñas y medianas ciudades del interior: no fallarle al cliente y “siempre estar”.

 

Distribuidora Mayorista Fernandez 

 

Informe y fotos: Caynet.com.ar



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