Los dirigentes políticos debemos dar nuestra opinión antes que los hechos sucedan y contribuir a que se puedan modificar en beneficio del conjunto de la sociedad.
Durante los últimos años el Balneario San Cayetano ha tenido un desarrollo sostenible, apuntando a un turismo sustentable, minimizando el impacto sobre el medio ambiente, con el futuro objetivo de generar mayores ingresos y empleo para la población local.
En los ejercicios municipales 2020 y 2021 el Balneario San Cayetano tuvo ingresos por $ 14.300.000 y gastos por $ 52.000.000, generando un déficit de $ 37.800.000. Fue premisa de nuestra gestión cubrir el déficit con la venta de lotes, con el objetivo de que no haya una transferencia de recursos ordinarios, de todos los sancayetanenses, a un sector no esencial.
El último loteo realizado el día 16 de abril del corriente año, se recaudaron $ 52.200.000, fondos que habitualmente, servirían para cubrir el déficit de los años 2020, 2021 y 2022. En ese sentido, en el mismo remate el Intendente Miguel Gargaglione manifestó que «acá se está rematando algo que es de todos los sancayetanenses, no de un gobierno en especial, por eso, como funcionarios públicos, tenemos que defender a ultranza el manejo de los fondos«. Pero llamo la atención sus palabras finales cuando anunció que «lo recaudado se va a reinvertir en la villa balnearia, y no se va a volcar en gastos corrientes, sino que realizaremos un complejo recreativo con piletas de natación, para que aquellos días en que el factor climático no esté apto para la playa tengamos una alternativa de disfrute».
Si bien el Balneario es de todos los sancayetanenses, el uso y goce es de unos pocos, por lo que quiero manifestar mi desacuerdo con este cambio en la política de gastos municipales, que no solo va a costar más de 90 millones de pesos, sino que va a ampliar el déficit, ya que dicho complejo va a requerir de más personal, mantenimiento y gasto operativo.
Nuestro Balneario no necesita de este Mega Complejo para atraer más turistas, la ocupación ha sido plena durante los últimas dos temporadas, de hecho, la actual infraestructura no puede albergar más y los funcionarios municipales han manifestado que debido a la falta de energía eléctrica no se puede subastar el lote pendiente del Sector Hotelero. A nuestro Balneario le hacen falta más servicios, en especial gastronómicos y que atiendan la demanda de nuestra juventud. El estado municipal no debe invertir en dichos servicios, debe fomentar al inversor privado, brindado lotes concesionados a plazos de 20 o 30 años, con proyectos sustentables.
La mencionada Mega obra no cambia ni mejora la vida de los habitantes del Balneario, una sala de enfermería abierta todo el año y la posibilidad poder comunicarse con los celulares, hubieran sido obras más importantes para los residentes.
Los turistas buscan en nuestra Villa lo que la naturaleza nos dio, amplias playas, extensas cadenas de médanos, pesca y deportes acuáticos, frondosa vegetación, paz, tranquilidad y seguridad. Sin olvidar nuestra laguna que ya ira a recuperar su caudal natural. Para complejos de piletas se quedan en sus ciudades o van a otras con mejores servicios.
No es función municipal atender un complejo de piletas, que requieren un gran mantenimiento, para que se usen unos pocos, dos meses al año cuando el viento sur lo disponga.
Llama la atención que se empezó con la obra sin la correspondiente autorización del uso del espacio público por parte del Concejo Deliberante, sin el proyecto de obra con una estimación de costos, ni un estudio de impacto ambiental que semejante cantidad de hormigón provocara en la naturaleza del lugar. Hecho que condiciona al Cuerpo Deliberativo ya que es importante el movimiento de suelo realizado y las adquisiciones por más de 10 millones de pesos ya efectuadas.
Hubiese sido saludable un amplio debate con diversas propuestas y técnicas como el presupuestos participativo, para que los vecinos puedan elegir entre 3 o 4 obras importantes para nuestro pueblo y definir entre todos el destino de los más de 90 millones que se van a gastar en dicho complejo.
En conclusión, estamos frente a una obra innecesaria, inconsulta, demasiada onerosa, que aumenta el déficit público, realizada con dinero de todos los sancayetanenses para que lo disfruten unos pocos.
Continuemos con un Balneario que siga siendo Naturalmente junto al mar.
Ignacio Marlats – Presidente – UCR San Cayetano
