
El jefe de las regiones 7 y 8 de la empresa Aguas Bonaerenses S.A., Jorge Olaizola, fue recibido el viernes último por el intendente municipal de esta ciudad, Miguel Angel Gargaglione, con quien conversó sobre la expansión de la red de agua potable y cloacas, así como también de la posible implementación de una tarifa social para los sectores de menores recursos.
Abordado por la prensa, una vez que finalizó la reunión, Olaizola se refirió al estado de la planta depuradora de líquidos cloacales local, manifestando que "es de características básicas, donde se hace un tratamiento primario y permanentes tareas de mantenimiento; recientemente se ha reparado un aireador, que es el único dispositivo electromecánico que se dispone. Hay un proyecto para mejorar el funcionamiento de la planta, pero obviamente se requiere una inversión importante, por lo que se están gestionando créditos en distintos ámbitos para lograr ese objetivo".

En virtud de que algunos estudios demostrarían la presencia de contaminación en el arroyo Cortaderas, curso al que desaguan los líquidos cloacales tras escurrir ocho kilómetros a cielo abierto por la cuneta de una calle vecinal, el directivo de Aguas Bonaerenses S.A. explicó que "la planta de tratamiento tiene un sistema de rejas gruesas para la retención de sólidos mayores, y una zanja de oxidación con la finalidad de incorporar una determinada cantidad de aire al líquido cloacal, lo cual favorece que las bacterias puedan degradar toda la materia orgánica".
"Las plantas depuradoras -continuó- bajan el contenido a ciertos valores admisibles y especificados en normas existentes, pero no la desaparecen totalmente. Los volúmenes del líquido tratados y las características de los vuelcos pueden hacer que la materia orgánica que ingrese en determinado momento sea superior a la establecida, lo cual origina que muchas veces la eficiencia del sistema decrezca y haya una cantidad que no llega a degradarse, saliendo al curso de agua".
Faltan tratamientos secundarios
El ingeniero químico afirmó que "la forma de evitar esta situación es a través de tratamientos secundarios, que retienen o sedimentan la materia orgánica en suspensión, terminan de degradarla y estabilizarla, entrando en los cursos con parámetros aceptables según las normas. Siempre es importante bajar lo máximo posible el contenido, e incluso en muchos lugares se están usando tecnología para tratamientos terciarios, donde se retienen los nutrientes, fundamentalmente nitrógeno y fósforo, todo lo cual requiere de una infraestructura adecuada, tiene un costo de operación muy significativo, y ese costo se termina trasladando al usuario".
Posteriormente, Jorge Olaizola indicó que "no podría determinar si los líquidos cloacales llegan al arroyo Cortaderas sin contaminación, pero si allí hay algunos vegetales típicos de humedales, como los juncos o las totoras, éstos tienen un poder de degradación y retención de nutrientes muy importante".
En cuanto a la calidad del agua potable que se distribuye por red, en la ciudad de San Cayetano, el jefe regional de Aguas Bonaerenses S.A. aseguró que "se hacen controles semanales de desinfección en la red; estudios bacteriológicos mensuales; y periódicas determinaciones de parámetros químicos, los que están especificados en el contrato de concesión, y cuya información la debemos proporcionar al ente regulador. La calidad bacteriológica del agua es óptima, y los parámetros químicos son variables, pero están dentro de valores lógicos".
Fuente: La Voz del Pueblo
