
Uno de los referentes del Aeroclub de San Cayetano es Miguel Caseaux, que desde 1972 se encuentra ligado a la institución desempeñándose en distintos cargos. En la actualidad, es el jefe de aeródromo, pero en sus comienzos estuvo de encargado en la entidad. Desde 1975 es piloto de avión y realiza vuelos privados.
En este sentido, manifestó que siempre estuvo dedicado a la aviación civil porque “lo llevo en el corazón, en el alma. Somos sancayetanenses y queremos a la institución”.
Asimismo, hizo referencia a las distintas etapas vividas en el Aeroclub destacando que todas las comisiones han trabajado para progresar, y que en los últimos años ingresó un grupo joven que apostó a la renovación de las actividades aeronáuticas.
De esta manera, resaltó que la institución ha modernizado sus instalaciones con parrillas y juegos infantiles en el predio, una oficina para la atención del público y sala de pilotos. Además, señaló que se está planificando la construcción de un salón de fiestas para realizar cumpleaños y casamientos, entre otros eventos.

En cuanto a las actividades de la institución, sostuvo que con la reapertura de la Escuela de Vuelo se han recibido varios pilotos locales; para este año, informó que se han inscripto cuatro interesados, “entre ellos una mujer. Hacía muchos años que una chica no se acercaba, está muy entusiasmada, y si Dios quiere vamos a tener una nueva aviadora”. El instructorado otorga el título de piloto privado de avión.
Por otra parte, recordó la fiesta que conmemoró el 60º aniversario de la institución subrayando que “fue una inyección positiva” ya que fue “una fiesta hermosa, con paracaidismo, vuelos de planeadores, aeromodelismo; la comunidad voló, saltó, se divirtió. Nosotros estábamos emocionadísimos”.
En este sentido, Caseaux manifestó que a través del primer encuentro los vecinos sancayetaneneses se acercaron al predio durante el año disfrutando de las instalaciones y el mantenimiento del parque. Del mismo modo, destacó que, con miras al centenario de la ciudad, el Aeroclub desea traer una gran atracción: un avión de acrobacias.
Sin duda, Miguel Caseaux es parte de la historia de una de las instituciones más legendarias del distrito. Su vida ligada a la aviación se traduce en la pasión por esta disciplina y, por sobre todas las cosas, por el Aeroclub: “siempre que esté volando un avión, estamos contentos. Si vuela es porque la institución crece”.
Por Licenciada Mariángeles Massa
Staff periodístico Caynet
