Concluyó la fiesta del Aeroclub

Ayer finalizó el Segundo Encuentro Aeronáutico organizado por el Aeroclub local con motivo de su 61 aniversario. A pesar de las condiciones climáticas, la comunidad sancayetanense se reunió en el predio para observar las actividades previstas. El presidente de la institución, Juan Francisco Baracco sostuvo que el “balance es positivo porque la comunidad se reunió con nosotros”. 

La jornada del domingo sólo permitió realizar vuelos de bautismos con un avión local y otro de la entidad de González Chavés; tenían previsto la llegada de treinta aviones de la región pero las constantes lluvias y el viento impidieron su participación. 

(Foto de archivo)

Asimismo, con motivo del primer encuentro, los vecinos se acercaron a la entidad para averiguar por las distintas disciplinas. En este sentido, Baracco afirmó que “el fin de un Aeroclub es posibilitarle al pueblo esa actividad que no conoce”, y resaltó que “es una institución para que se integre toda la familia y la comunidad”. Además, se refirió sobre los festejos del centenario del pueblo y señaló que “están viendo la posibilidad de traer un avión de acrobacia para retribuir a San Cayetano con lo que se merece”. 

Por otra parte, en la jornada de ayer, la Escuela de Paracaídas Sky Dive de Bahía Blanca, realizó una serie de saltos a 1500 metros con aterrizajes de alta velocidad y descensos con coreografías en el aire. 

El instructor Guillermo Gorg manifestó que a “la gente le llama mucho la atención ver a una persona cayendo del cielo, tirándose de un avión y aterrizando con una tela sobre la cabeza”. 

Del mismo modo, lamentó las condiciones climáticas porque la comunidad “se congrega para ver los saltos y nos da mucha lástima no poder mostrarles lo que hacemos”. 

Además de los descensos de los expertos, el coordinador de Deportes municipal, Leandro Magret ejecutó un salto de bautismo acompañado de un instructor. El descenso realizado fue a 3000 metros y alcanzó los 200 kilómetros por hora en la caída libre. 

Magret expresó que “fue una sensación rara, lo único que sentís es el viento en la cara. Lo más lindo es la caída al aire libre. Una vez que se abre el paracaídas es una sensación de estar flotando y no bajar nunca”.

Por Licenciada Mariángeles Massa
Staff periodístico Caynet



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