
Al tiempo que la construcción del Espacio Cultural ingresa en su última etapa, artistas locales trabajan en sus creaciones artísticas utilizando diversas técnicas y elementos.
Con los sectores predeterminados para su posterior emplazamiento, ya desde sus bocetos los numerosos murales comenzaron a cambiar la estética del Espacio Cultural. Dos producciones realizadas en cemento, dos en hierro, dos ensamblajes (separadas pero integradas), un mural en mosaiquismo y trece en pintura, todos iluminados desde distintos ángulos, le darán brillo al paseo interno que comunicará las calles Belgrano y 9 de julio.

Varios de ellos ya culminados esperan el momento indicado para ser emplazados en los paredones, otros se encuentran en proceso de creación y realización. En ese sentido visitamos dos obras de arte en construcción, cuyas temáticas son bien distintas.
Por un lado, en la pared del fondo del sector del semi-cubierto una figura abstracta utilizando la técnica del ensamblaje, reflejará las tareas que en el lugar se desarrollaban anteriormente (allí funcionaba la Cooperativa de Agricultores Federados).

En el lugar, los profesores de la Dirección de Educación y Cultura, Carolina Branchiforte y Ariel Espósito, sin tener un diseño previo, intercambiando ideas y siguiendo una línea estética, trabajan día a día utilizando materiales que encontraron en el lugar: maderas, hierros, alambres, chapas y otros elementos que van sumando de acuerdo a las necesidades con que se encuentran en el proceso creativo.

Por otro lado, en un taller de la ciudad, el propio Ariel Espósito junto a Raúl Lay y Alberto Sacomani (todos representantes de “A Puro Hierro”) avanzan con los trabajos que les demanda la conformación de una escultura de hierro con la figura de un gallo.
Encontrar un proveedor para la compra de los materiales, (las realizaciones de dicho taller son en base a chatarra), y la posterior elección de los mismos no fue tarea sencilla, máxime teniendo en cuenta que la idea original no era la que está en proceso.
Sin embargo, reordenando las ideas y acondicionando el material con que contaban, los artistas comenzaron a darle vida al ave madrugadora. Con el diseño y las medidas plasmadas en papel, se fue armando la estructura que poco a poco se va poblando de “plumas”.
Resta mucho trabajo, completar el cuerpo, la cabeza, las patas, pero cuentan con una ventaja: los hierros a utilizar en cada parte ya están seleccionados y prácticamente listos para ser soldados. Mientras tanto, entre puntada y puntada van apareciendo sugerencias…cubrirlo con laca para protegerlo y darle brillo…acompañar la figura del gallo con plantas o ramas de metal…y otras tantas que se seguirán sumando hasta la culminación de la obra.
Prensa Municipalidad de San Cayetano.
