Su negocio fue el lugar donde gastaste tus primeras monedas en una inocente golosina y luego te brindó los ingredientes para una entrañable receta de tu mamá.
Allí, esta persona escuchó tus problemas, te tendió la mano cuando se complicaba llegar a fin de mes.
O, entre charlas de fútbol y política, te recomendó un producto novedoso.
Vio crecer el barrio, mudarse vecinos y afrontó cada crisis entre lágrimas y sonrisas.
Por eso, en su día, saludá al almacenero de toda la vida, quien te abrió las puertas de su comercio dándote la bienvenida por primera vez …
Es el mensaje afectuoso de Distribuidora Fernández
