
San Cayetano continúa con su clima festivo. Cuando todavía los vecinos dialogaban sobre las impresiones de las celebraciones del centenario de la fundación, este último fin de semana se renovó la apuesta de entusiasmo y emoción. Porque en el marco de los cien años y del 62 aniversario del Aero Club local, la ciudad vivió una jornada única con la actuación de la Escuadrilla de Acrobacia Aérea Rans de César Falistocco. 
“Lo que al principio parecía una locura, poner a bailar un avión, y que los espectadores disfrutasen la coreografía, hoy ya tiene tres pares de alas…”; de esa manera comenzaba el discurso que anticipaban las destrezas aéreas.

Su director calificó este festival como “un fin de semana de lujo” ya que el gran número de personas que se acercaron al predio fue impensado. “No esperaba esta respuesta, la verdad que el cariño y la pasión de este público enamora”.

El Primer Piloto de esta Escuadrilla, quien desde pequeño está ligado a los aviones porque lo acompañaba a su papá a pilotear, ahora comparte esta actividad con su hijo, Antonio Falistocco. “Estar realizando esto junto a él es emocionante”, destacó César y explicó que el objetivo primordial de la Escuadrilla es “formar gente joven y no permitir que sólo queden los aviadores ‘viejos’, porque sino la acrobacia muere”.

Durante este fin de semana, los aviadores hicieron más de diez secuencias en solitario, duplas, y hasta un quinteto ya que se sumaron los aviones de Tandil y Mar del Plata. “La realidad es que lo que vieron el domingo con los cinco pilotos no lo verán en ningún lugar”. Asimismo, señaló que la posibilidad y el esfuerzo de la comisión del Aéreo Club al desarrollar el Encuentro permite “abrir una puerta interesante para que todos los chicos descubran la acrobacia aérea y quizás algún día les interese volar o realizar este tipo de actividades”.

Cada una de esas coreografías estuvo amenizada con distintas canciones y homenajes para los niños, las mujeres y los anfitriones de la fiesta, entre otros. De esta manera, César Falistocco destacó que al realizar su rutina “disfruto de la libertad del cielo y de ese gran mundo. Además, al ver que los espectadores se complacen con uno al volar, se siente una sensación de plenitud muy linda”.

No obstante, el primer piloto reconoció que si bien hay plena confianza en los compañeros, se realizan los ensayos pertinentes e imaginan nuevas posibilidades, existe “un margen de error y tenemos posibilidades de equivocarnos”.
Por Licenciada Mariángeles Massa
Staff periodístico Caynet
