
El sábado pasado, se llevó a cabo el apagón de luces voluntario en respuesta a la iniciativa La Hora del Planeta tras conmemorarse el Día de la Tierra, celebrado el 22 de abril. La propuesta buscó promover la lucha contra el calentamiento climático, como también, tomar conciencia de los daños irreversibles que sufre el ambiente a causa de la mano del hombre.
Alrededor de 125 países se unieron a la convocatoria colectiva suspendiendo la iluminación de los edificios y monumentos más representativos de cada ciudad. La Argentina no estuvo ausente y apoyó la medida cortando por una hora el suministro eléctrico del Obelisco, la Pirámide de Mayo, el Monumento a los Dos Congresos y el Centro Cultural Recoleta, entre otros lugares significativos.
Asimismo, la adhesión de este año superó ampliamente a la del 2009 sumándose 38 naciones en la acción conjunta para llamar la atención sobre el exceso de consumo.
Sin embargo, es necesario que tomemos real conciencia sobre el deterioro de la Tierra producto de nuestras acciones. Miles de kilómetros cuadrados de bosques desaparecen anualmente por la deforestación generando la extinción de distintas especies de vegetales y animales: el 15% de las aves y el 25% de los mamíferos se encuentran amenazados debido, entre algunas razones, por el valor lucrativo que encierran. Del mismo modo, el agua de ríos, lagos y mares se encuentra parcialmente contaminada ya que arrojamos nuestros desperdicios en lugares inapropiados. Muchos de esos desechos tardan cientos de años en deteriorarse y otros nunca lo logran.
En este sentido, a partir de pequeños gestos diarios, podemos contribuir a mejorar la calidad de vida y abogar por un medio ambiente sano.
* Desconectar aquellos artefactos eléctricos que no usemos: veladores, microondas, cafeteras, ventiladores, etc. debido a que provocan un consumo innecesario de energía. Del mismo modo, reemplazar los focos incandescentes por lámparas de “bajo consumo”. Ello permitirá obtener mejor calidad y cantidad de luz ya que duran más de 8 veces que la bombita tradicional.
* Apagar la computadora o monitor si no se utiliza en períodos mayores a una hora ya que no sólo se reducirá el consumo eléctrico, sino que también evita que el equipo se caliente y tenga mayor durabilidad.
* Sustituir las bolsas de plásticos por las de telas para realizar las compras, evitando el uso de material no biodegradable. Cada bolsa tarda entre 200 y 300 años en degradarse.
* Disminuir el consumo de agua excesivo. Se debe promover un uso racional porque no es un recurso renovable. Una canilla mal cerrada gasta 170 litros al mes. Emplea el agua sobrante de las jarras para lavar las verduras o regar las plantas.
* Evitar el uso de aparatos eléctricos con pilas ya que contienen materiales químicos nocivos para la salud y medio ambiente; reemplazarlas por pilas recargables porque sustituyen hasta 300 desechables.
Éstas son algunas de las consignas que podemos poner en práctica en nuestra vida cotidiana. Cada día, como ciudadanos tomamos decisiones que influyen directamente en la naturaleza: la basura que desechamos, el consumo de agua, el abuso de la energía, entre otras cosas. En nosotros, también, está la decisión de contribuir a un medio ambiente sano para mantener prosperidad y calidad de vida a largo plazo.
Por Licenciada Mariángeles Massa
Staff periodístico Caynet
