Reinauguración Museo Faustino Queipo

El Museo Regional Faustino Queipo fue reinaugurado en una acto presidido por el Presidente del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, Alberto Hernández, autoridades locales, miembros de la Comisión de Historia y Museo. El edificio fue restaurado por el decreto 132 de recuperación de edificios históricos hace dos años, aunque la muestra y exposición quedó habilitada en este acto.

Faustino Ildefonso Queipo, nació el 19 de abril de 1921 en La Pampa.. Paradójicamente, su fecha de nacimiento coincide con el Día del Indio, aquel que sería su obsesión a lo largo de su vida. Se desempeña en tareas rurales en su provincia y en 1937, razones económicas motivan a su familia a mudarse en busca de mejores horizontes. Gracias a un tío que compra campo en San Cayetano, se muda a nuestra zona rural junto a sus padres y sus cuatro hermanas.

En el año 1949 contrae matrimonio con Bety del Hoyo en Luján

A través de los años y por el gran interés que conservaba por las antigüedades, comenzó a explorar materiales arqueológicos en el campo, sin saber exactamente que buscaba. Tal vez rastros de los primeros pobladores de la zona. Aunque creía que el indio no había vivido en nuestra región, su inquietud era hallar un cementerio aborigen, lo que resolvería muchas dudas que lo seguían desde pequeño. No esperaba encontrar restos, afirmaba que si existían en La Pampa, pero que era prácticamente imposible hallarlos aquí.
Preguntó, indagó entre sus conocidos y vecinos, pero un factor climático se tornó en la bisagra que puso fin a sus desvelos.
Fue en la inundación de 1980, cuando en las márgenes de los arroyos y ríos quedaron en evidencia elementos de la vida cotidiana de nuestros predecesores.
Comenzó con las expediciones, acompañado de un grupo de jóvenes entusiastas. Su casa se transformó en laboratorio, punto de reunión y planificación de la actividad que el grupo desarrollaría los fines de semana.
Contaba con carnet de investigador arqueológico otorgado por la Municipalidad de San Cayetano para entrar en los establecimientos rurales de la zona. El arqueólogo Luis Meo Guzmán los guía para excavar, compraron libros para complementar las búsquedas y se contactó con profesionales a nivel nacional. Sus herramientas eran precarias, pero lograron desenterrar fósiles y piezas de gran valor para investigaciones posteriores.
La recolección de datos hizo necesaria la creación de un museo para alojar el patrimonio histórico que iban desenterrando. Si bien logró su objetivo, y fue Vicepresidente de la Comisión Municipal de Historia y Museo, no pudo ver inaugurado el espacio físico en la Casa de la Cultura en diciembre de 1983.
Este fumador empedernido e investigador aficionado dejó como herencia el conocimiento y el amor por desentrañar los misterios de la historia de la región donde habitamos.



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