fbpx

Enterraron las anclas halladas en febrero, consideradas patrimonio arqueológico y cultural

Luego de recibir el informe elaborado por el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, y cumpliendo con la legislación vigente en materia de patrimonio arqueológico (Ley N° 25.743) y cultural subacuático (Ley N° 26.556, Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático), ayer se procedieron a enterrar las anclas halladas en febrero pasado en la cosa sancayetanense.

Para la ocasión se hicieron presentes el arquitecto Cristian Murray y la arqueóloga Mónica Grosso, investigadores del Programa de Arqueología Subacuática del mencionado Instituto, quienes previa visita al Balneario realizaron un relevamiento de los elementos hallados detallando datos reveladores.

Lo que interpretamos es que estos elementos (dos anclas unidas con una cadena de 350 metros, y tres maderos) es que correspondían a un barco de madera de aproximadamente 300 toneladas de registro, de unos 35 metros de eslora y que al destruirse la madera con el tiempo del naufragio, cuando se sacaron las anclas se hicieron junto a los escobenes, que son los tubos metálicos que están dentro del casco y por donde pasan las cadenas. Creemos esto no fue un hallazgo aislado sino que son parte de un naufragio que seguramente sus restos estén dentro del agua, con lo cual consideramos esta zona como un área de un sitio arqueológico”, afirmó Murray.

Al ser consultado por la antigüedad del mismo afirmó que “a partir del tipo de material, las dimensiones, podemos estimar que puede ser entre 1880 y 1920, esa sería la época en que este barco estaba navegando por la zona, con lo cual creemos que es un elemento muy interesante para la historia de la localidad y de toda la región, y además es considerado por la legislación argentina como Patrimonio arqueológico, y tenemos que protegerlo entre todos, concluyó.

Por su parte, al ser consultada por las razones del entierro de los elementos, la arqueóloga Mónica Grosso señaló que “si bien los restos metálicos tienen un proceso de oxidación y obviamente un naufragio se va desarmando  de algún modo, en  condiciones marinas donde hay depositación de sedimentos se pueden preservar no solo los materiales sino también lo que llamamos el contexto que es también lo que da información: dónde estaban las piezas, cómo estaba construido este barco, de qué origen pudo haber sido, qué actividades se llevaban a bordo, y lo más interesante incluso se puede investigar sobre quiénes eran los tripulantes, los marineros”.

Es un caso pionero en la costa argentina, lo que se ha hecho es volver a las condiciones similares a las que estaban, tanto la cadena como las anclas, para poder preservarlas, para las generaciones futuras. Toda la información que se relevó y se pudo obtener durante este tiempo de trabajo, va a poder ser elaborada, se seguirá investigando y así poder devolver a la comunidad este valioso patrimonio que tienen de una forma interesante, atractiva. Además en el caso que se necesite buscar más información, nos da la posibilidad de extraerlas y analizar lo que sea necesario”, concluyó.

La tarea, realizada con el valioso esfuerzo de agentes municipales, se inició el lunes separando las cadenas de las anclas y relevando los 350 metros de eslavones. Ya el martes, con la presencia del Intendente Miguel Gargaglione y demás funcionarios, se procedió a trasladar los elementos a un sector cercano de donde fueron hallados, para ser enterrados en una zanja de unos 20 metros de largo y 2 de profundidad.

Luego de agradecer a quienes intervinieron tanto en el descubrimiento como en esta tarea, el Intendente afirmó que “además de formar parte de nuestra historia también nos da el puntapié para seguir trabajando y estudiando aún más las características de la embarcación, será un nuevo sitio arqueológico en nuestro Distrito, tenemos por delante el desafío de avanzar con los estudios trabajando en conjunto… toda la comunidad tiene que participar”.

En el lugar donde actualmente se encuentran enterradas las anclas, la cadena y los maderos (zona conocida como la segunda bajada) se proyecta crear un paseo turístico cultural, con intervenciones relacionadas al hallazgo.

 

 

Prensa Municipalidad de San Cayetano.