La campaña triguera 2020/21 atraviesa la peor sequía de los últimos 10 años; sólo en el último mes se recortaron 100.000 hectáreas de la superficie de siembra, que ahora se estima en 6,5 millones de hectáreas, cuando las primeras proyecciones eran de 7 millones de hectáreas.
Además hay otros dos millones de hectáreas ya implantadas que se encuentran en muy mala condición por la falta de lluvias, según indicó la Bolsa de Comercio de Rosario.
En este contexto de plena incertidumbre con una cosecha de trigo que apenas alcanzaría entre 18 y 19 millones de toneladas, 3 menos de las proyecciones iniciales, también se espera un merma más que considerable en el ingreso de divisas para diciembre y los primeros meses del año próximo, momento clave para la Argentina teniendo en cuenta el retroceso económico producto de la pandemia.
Según los expertos, el saldo exportable se encuentra actualmente en alrededor de 11,5 millones de toneladas -al inicio de la siembra se proyectaba en más de 13 millones de toneladas- por lo que la generación de divisas sería, hasta el momento, de alrededor de u$s2.300 millones, bastante lejos de los u$s2.8000 millones estipulados al inicio.
Además, este panorama podría todavía ser peor teniendo en cuenta que hay dos millones de hectáreas sembradas que necesitan agua para ofrecer buenos rindes al final de la campaña.
Mientras tanto, y a pesar de las dificultades climáticas que presenta la campaña, las ventas del cereal continúan más que activas.
A fines de la semana pasada, según registros oficiales, industriales y exportadores ya habían comprado 3,7 millones de toneladas de trigo nuevo, por encima tanto de los 3,6 anotados a la misma altura del año anterior como de los 3,2 promedio de los últimos cinco años. Esto significa que ya se negoció el 20% de la producción estimada, superando el avance en la comercialización de los años anteriores.
Fuente: Revista Chacra.
