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Maratón, por Silvia Travaglia

El 22 de septiembre de 2019 se corrió la 35 ° Maratón de Buenos Aires. Dado que parte de su recorrido abarcaba el lugar donde caminaba todos los días, resolví levantarme más temprano para verla.
Mi sorpresa fue grande cuando, al rato de levantarme ya habían llegado el ganador y los tres primeros.
Salí igual a caminar, ya había empezado el tiempo bueno, con menos frío. Ahi vino mi segunda sorpresa, empecé a ver que la Maratón no son los que ganan. Vi que una enorme cantidad de gente seguía corriendo (la llegada era muy lejos de acá) y me quedé con un montón de gente, parada en la vereda del Parque Lezama y sumándome al aliento que les daban a desconocidos. Hipnóticamente no podía salir de ahí, fue un hermoso momento.
Los corredores no eran atletas ni jóvenes, que los había por supuesto, son personas con diferentes condiciones, edades, discapacidades algunos.
A poco de estar ahí no podía evitar una profunda emoción ni la caída de algunas lágrimas. Los de la vereda aplaudíamos, alentábamos, gritábamos «Vamos que se puede!» y durante media hora los vi pasar con gran admiración y envidia.
Regresé a mi casa con la sensación de haber vivido algo que no imaginaba, muy estimulante y conmovedor.
Hoy, 10 de octubre de 2021, se están corriendo la Media Maratón y La Maratón de Buenos Aires. Desde muy temprano me despertaron las bocinas de los autos porque cortan la circulación de vehículos en la zona.
No tenía ganas de caminar, me sentía cansada… pero decidí salir igual pensando que podía volver si el panorama me era adverso, sea por exceso de gente o algo que me impidiera hacer la caminata tranquila. Recordaba vagamente lo de 2019.
Y ahí nuevamente me vi envuelta en una situación, como hace dos años, que es difícil de transmitir en palabras. Es pura emoción.
Yo no sé cuantos corren pero no terminan nunca de pasar y claro…. empiezo a aplaudir, a alentar. Veo organizadores del evento cuidando la seguridad y alentando. Veo gente apostada en lugares estratégicos que sé que van a que los vean sus familiares y/o amigos que corren, para servirles de aliento. Los corredores agradecen, saludan, nos levantan el pulgar en señal de todo va bien. De repente alguien grita «Vamos que ahora es con el corazón y no con la cabeza!!!» y siguen pasando y pasando, son cientos de personas.
No puedo evitar pensar en cientos de historias detrás de cada uno de ellos. Estuvieron encerrados? Sufrieron pérdidas significativas? Tuvieron miedo por su vida? Qué secuelas tuvieron por tanto encierro? Cómo entrenaron e hicieron para no perder estado físico? Cómo hicieron si es que perdieron el estímulo?
Son gente que se cuida, que tiene constancia, que perseveran frente a la adversidad, nadie les paga por lo que hacen. Sólo tratan de seguir. Pero son humanos, y por lo tanto no son imbatibles
Esta vez fue para mí más conmovedor que hace 2 años. Esta vez no me quedé parada, yo también caminé mis humildes 2.200 metros que son dos vueltas al perímetro del parque, que me cuestan mucho a esta altura.
Se me vino una frase «Keep walking» es el slogan de una marca de whisky .» Seguir caminando» un icono, una idea, una actitud de vida.
Imagino que esa multitud que vi correr, que no corre para ganar, sino para completar el circuito, para hacer honor a su esfuerzo, a su entrenamiento, a la familia que lo apoyó (o no), a lo que padecieron encerrados, a la bronca de sentirse acusados por una situación ajena a sus posibilidades de generarla, al dolor de alguna pérdida irreparable, o lo más importante, a sí mismos, a no fallarse, a concretar un logro, un sueño, a hacer posible algo atravesando obstáculos, que, a veces, parecen insalvables.
Y esta vez… fue a mí que me tocó el corazón y me conmovió mas allá de mi cabeza. Por eso decidí seguir caminando, mi propio recorrido, con dificultad… pero seguir caminando.
Tal vez no sabemos qué es lo que viene, no sabemos si pasó lo peor, quizás no. La incertidumbre, las sombras, las preguntas por el futuro, no deben impedirnos seguir caminando.
Las caídas, los obstáculos pueden aminorar la marcha, incluso detenerla en la sensación de que es para siempre. Pero siempre tendremos la chance de seguir caminando, sin ganas, con dolor, con rabia, con escepticismo pero seguir caminando.
Por eso la Maratón no es de los que ganan. Es de los que participan, aún de ese que se lamentaba amargamente de no seguir por un calambre. Es de los que se preparan, participan, creen y confían, en que : si siguen… se logra…
La Maratón que es la vida es de los que aún permanecemos en ella, en el estado que sea.
A cuatro horas de iniciada… todo parece volver a la calma en la zona… pero aquellos que participaron ya no son los mismos una vez que arribaron a la meta. Se reinicia otro circuito.
                                                         Silvia Travaglia