El 14 de noviembre de 1.956, se concretó el sueño, de un grupo de visionarios con principios solidarios y la firme convicción, de que se debe trabajar en conjunto para el bien común, llevando los servicios a todos los habitantes en igualdad de condiciones, dando origen a nuestra Cooperativa.
A 66 años de su fundación, teniendo un largo recorrido en el sector Cooperativo y aunque actualmente la situación difícil no escapa al común de la Cooperativas de servicios, decimos que:
Las cooperativas de servicios constituyen uno de los pilares fundamentales sobre los que se sustenta el crecimiento económico y social de nuestros pueblos. Y han contribuido no solamente a una prestación de servicios a un precio justo y razonable, sino que también, gracias a la profunda inserción en la comunidad, se han constituido en agentes del desarrollo local. Los ejemplos sobran y tienen su origen en que los dirigentes advirtieron ya hace tiempo que este modo de vida que es el cooperativismo, era la única posibilidad de permanecer y desarrollar sus vidas como ciudadanos de primera en el interior profundo de la provincia, en sus pequeñas localidades o pueblos, con las mismas posibilidades de acceso a los bienes y servicios de quienes habitan las grandes urbes.
Sin empresas de capital lucrativo y sin Estado presentes, las cooperativas han dado sobradas respuestas a los problemas concretos y cotidianos de las comunidades. De este modo, han sido las organizaciones de los propios asociados-usuarios las que privilegiando su condición de empresas sociales -que no persiguen fines de lucro, sino que se preocupan por la comunidad- quienes dieron real cumplimiento al séptimo principio cooperativo de “Interés por la comunidad”.
Por eso, año tras año en sus asambleas de asociados, aun cuando no haya excedentes para capitalizar, se proponen nuevos servicios para dar repuestas a las necesidades de la población, como por ejemplo el acceso a las nuevas tecnologías de la información (Internet, telefonía móvil, tendido de redes de fibra óptica, etc.).
Es aquí donde las cooperativas se diferencian del resto de las empresas, donde lo social adquiere un valor esencial, donde las cooperativas se transforman en imprescindibles para el desarrollo de las comunidades de las que forman parte. Y esto es así porque ponen en primer lugar a la persona, en todo el sentido que la palabra involucra, porque ese es el mayor capital con el que cuentan, priorizando siempre su bienestar y desarrollo por sobre las cuestiones que necesariamente deben perseguir las empresas para poder seguir existiendo (esto es obtención de renta); pero que en el caso de las cooperativas se encuentra en un plano de menor trascendencia y siempre orientado al logro de una mejor calidad de vida para todos los habitantes de esas comunidades en que desarrollan su tarea.
La inmediatez, la vecindad, el conocimiento que cada cooperativa tiene de sus asociados y del territorio que habita, es lo que suma valor. En tiempos de crisis, han sido también las organizaciones cooperativas las que han actuado como verdaderos colchones sociales, sintiéndose parte de un movimiento mucho más grande que ahora llamamos Economía Social y Solidaria.
Sobre todo, entendiendo que solamente es posible el desarrollo individual del ser humano cuando se forma parte del conjunto de una sociedad que cultiva valores y principios democráticos y equitativos. Debemos defender, acrecentar y tratar de incidir en los distintos niveles de políticas de estado, para que este modelo de autogestión privada de los servicios públicos, que ha encontrado en las cooperativas altos grados de eficiencia a la vez que privilegia el interés general sobre el interés individual o corporativo, sea cada vez más reconocido.
En algunos niveles hemos obtenido un grado de visibilidad aceptable y eso es muy bueno; pero falta mucho camino por recorrer. Este modelo es el que propicia NUESTRA COOPERATIVA, posibilitando que todos los habitantes de nuestra localidad, y bajo cualquier circunstancia, tengan acceso a los servicios esenciales. Esta misión y razón de ser constituye también buscar las soluciones económicas y sociales para que todos los habitantes cuenten con los servicios necesarios para una vida digna y puedan gozar del bienestar esperado.
Lograr transitar estos 66 años, llena de orgullo a quienes hoy estamos al frente de la Cooperativa; seguimos apostando por este modelo, concretando los objetivos propuestos por generaciones anteriores y trazando los lineamientos para el futuro.
