San Cayetano pierde su Casa en Buenos Aires

Casa de San Cayetano en Buenos Aires, un viejo sueño de vecinos que alguna vez proyectaron este espacio para todos los sancayetanense, se disolvió junto a los anhelos de sus fundadores. Así lo reflejaba el diario La Voz del Pueblo, repasando la historia y el destino que se le dará a lo recaudado con la venta del inmueble:

Después de haberse constituido hace 32 años por iniciativa del ex vecino de esta ciudad Plácido Meléndez, se produjo -meses atrás- la disolución de la Casa de San Cayetano en Buenos Aires, y la posterior venta del inmueble, sito en la calle Esparza Nº 69 del barrio de Once.

El dinero obtenido por la operación -65 mil dólares- será donado, en su gran mayoría, al Hospital Municipal San Cayetano, en tanto que también recibirán una parte del producido por la venta, el Hogar de Ancianos El Retiro, el Taller Protegido Umbral y el comedor La Hora Feliz.

Por estos días se encuentran en esta ciudad los ex vecinos Armando Echarri, Domingo Dambrosio y Winmer Capandegui, quienes se han contactado con quien será director de Salud y Hospital a partir del 10 de diciembre, Martín Ignacio Hauri, para solicitarle una lista de prioridades en cuanto a equipamiento para el nosocomio, de la misma manera que se han reunido con integrantes de las restantes entidades beneficiadas.

Asimismo se supo que dos camiones de la comuna local han trasladado, desde la capital federal hasta el Geriátrico Municipal Alberto Menditeguy, muebles y vajillas que serán distribuidos por la asociación cooperadora del hospital municipal que preside Graciela Carnevale, en tanto que los cuadros que vestían el inmueble, pasarán a formar parte del Museo Histórico Regional Faustino Queipo.

Fue noticia en Clarín

La Casa de San Cayetano en Buenos Aires comenzó a gestarse en el mes de marzo de 1975, cuando el ex vecino de esta ciudad, Plácido Meléndez, publicó un aviso en el diario Clarín, convocando a todas aquellas personas que hubieran nacido o vivido en esta ciudad. Lo original de la idea provocó que, pocos días después, el periodista Oberdón Rocamora -del mismo matutino- firmara un artículo periodístico titulado "Don Plácido busca reunir a su pueblo", que incluía una entrevista y dos fotografías del protagonista de la convocatoria.

La idea rápidamente encontró eco entre los vecinos sancayetanenses que, sin olvidar su tierra natal, un día debieron partir hacia la capital federal en busca de mejores destinos, comenzándose a reunir en un local alquilado sobre la calle Junín, con el objetivo de vincularse socialmente. Sin embargo, lo que en principio fue lugar de encuentro para compartir una cena entre ex convecinos, luego se constituyó en un necesario apoyo para quienes debían viajar desde San Cayetano a realizar diversos trámites, o -más importante aún- atender su salud o la de algún familiar.

La adquisición de un edificio propio es por demás elocuente de la importancia que llegó a alcanzar este nucleamiento de ex vecinos, pero con el transcurrir de los años fue perdiendo vigor, al no producirse un recambio generacional de los integrantes de la comisión directiva. El fallecimiento de Plácido Meléndez pareció ser un golpe mortal para la agrupación, que poco a poco fue perdiendo sus socios, hasta que los pocos soñadores que aún resistían, decidieron -en asamblea- vender el inmueble que los cobijó y unió durante más de tres décadas.



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