Atentos a las inquietudes de nuestros usuarios, desde Caynet reproducimos una carta de una docente sancayetanense que plantea la situación que se presenta en los alumnos que deben preparar exámenes en esta época del año. A continuación transcribimos textualmente el texto que nos envío Ana Julia Menna:
San Cayetano 19 de diciembre de 2007
Parece que los alumnos de las escuelas secundarias de San Cayetano no tienen derechos. No tienen derecho a aprender de manera significativa una materia tan apasionante como Matemáticas y tampoco tienen derecho a aprender de sus errores accediendo a copias de sus pruebas integradoras y exámenes finales.
Soy maestra y una apasionada de los números y me dedico a dar clases particulares de Matemáticas. Estoy convencida de que a partir de los errores es posible realizar nuevos y mejores aprendizajes, por esa razón es que les pido a mis alumnos que me traigan una copia de los exámenes que desaprueban. Es muy importante para quién les ayuda en el proceso de aprendizaje, detectar si los errores cometidos en esas pruebas se deben a nervios, a distracción, a errores de interpretación o a falta de conocimientos.
Hace unos días un alumno y después su madre pidieron en una de las escuelas secundarias una copia de la prueba integradora y les respondieron que la profesora particular tenía la obligación de prepararlos en todos los temas. En esa escuela y en la otra deberían saber que si sus profesores se involucraran en el proceso de enseñanza-aprendizaje de sus alumnos una décima parte de lo que se involucra esta docente, seguramente yo tendría muy poco trabajo.
Hace unos días también, un alumno después de rendir su examen final quiso copiarlo y se lo impidieron con el argumento de que yo ya sabía que eso no se podía hacer.
Me pregunto a qué le tienen miedo.
Si los exámenes están bien corregidos, si los errores los cometió el alumno, ¿por qué los ocultan?
El argumento es los exámenes son documentos de la escuela y que tanto los alumnos como los padres pueden ver el examen dentro de la misma. Me pregunto entonces, por qué hace un año para conseguir el examen de mi sobrino, mi hermana tuvo que esperar que la profesora lo trajera de su casa. Además un alumno que desaprobó y un padre que no es profesor, ¿cómo pueden saber los errores cometidos?
Sería interesante ver la reglamentación que explicita semejante avasallamiento de los derechos de los alumnos. Ante estos hechos me ocupé de informarme qué criterios se siguen en otros distritos: hablé con directoras y profesoras de E.S.B. y secundaria de Tres Arroyos, Necochea y Mar del Plata dónde me informaron que es práctica común que los alumnos fotocopien sus exámenes escritos y con respecto a los exámenes orales fotocopian el acta dónde figuran todas las preguntas que se le hicieron y cuáles no supieron contestar. En las universidades nacionales acceden a modelos de examen con total libertad. Y si esto hubiera ocurrido en el Nacional Buenos Aires seguramente el centro de estudiantes ya hubiera tomado el colegio.
Pero San Cayetano parece ser un mundo aparte.
Y lo es: en esas mismas escuelas dónde no respetan los derechos de los alumnos, tampoco se ocupan de enseñar la primordial: no enseñan a pensar. Enseñan año tras año (y deben ir cerca de 50) los mismos ejercicios, que se resuelven de un solo modo (el del profesor) y que nadie sabe para qué sirven. Enseñan una matemática totalmente desconectada de la realidad y tampoco enseñan los contenidos necesarios para acceder a las carreras universitarias.
San Cayetano debe ser el único lugar en el que todavía se sigue enseñando matemática con fotocopias de Repetto-Linskens-Fesquet. Uno de esos libros, que todavía conservo de mi secundario (1978-1982), es una edición de 1967; mi tía estudió con los mismos hace 50 años. Aunque la teoría está explicada de manera muy clara, convengamos que la Didáctica de la Matemática ha hechos numeroso avances desde esa época. Además presentar a los alumnos problemas del tipo:En el supermercado el azúcar se vendía en paquetes de 800 gr. a 44 $, ,Se han pagado 144.000 $ a 24 obreros que han trabajado 8 días resulta un poquito desactualizado y fuera de contexto.
¿Dónde quedó eso del aprendizaje significativo, que escuchamos año tras año en los discursos de comienzo y fin de clases?
Y ya que hablamos de discurso, muchos de ustedes deben haber escuchado en más de una oportunidad los logros de algún o algunos alumnos que llegaron a la etapa regional o provincial de las Olimpíadas Matemáticas. Pero lo que no se decía en esos discursos es que muchos de esos alumnos llevaban varios años asistiendo a talleres privados de matemáticas. Lo que tampoco se dice en esos discursos que por uno que llega hay muchos otros que cuando se les pregunta que planean seguir estudiando, responden: no sé, pero cualquier carrera que no tenga matemáticas, y otros que pierden uno o dos años de estudios universitarios porque no logran dar las matemáticas que deben del secundario.
¿Por qué no incluyen los problemas de las Olimpíadas Matemáticas durante el curso escolar? ¿Por qué no les dan a todos la oportunidad de aprender a pensar?
Para alguien que ama enseñar y encuentra apasionante encontrar un nuevo problema para resolver (aunque no siempre logre resolverlo) resulta muy frustrante ver llegar año tras año alumnos que:
· no entienden y no se animan a preguntar en clase porque el/la profesor/a se enoja;
· tienen dificultades que arrastran de años anteriores, pero nadie se ocupa de ayudarles a superar;
· se descomponen o sufren insomnio de sólo pensar en que tienen que dar el examen;
· quieren ingresar a la universidad y no tienen los conocimientos suficientes y en muchos casos tienen errores de conceptos mal dados en sus colegios.
Para ser honesta el problema no empieza en el secundario, viene desde la escuela primaria; pero sería demasiado largo contar todo el proceso que ha logrado que matemáticas sea la materia más temida y odiada por alumnos y padres.
Resumiendo, una ciencia que se caracteriza por:
· tener más de un modo para llegar a resolver distintas situaciones,
· tener una, ninguna o varias respuestas para un mismo problema,
· tener siempre un modo de comprobar los resultados obtenidos,
· ser entretenida y tener múltiples situaciones de juego,
· ayudar a resolver problemas de numerosas disciplinas y de la vida diaria,
· y fundamentalmente enseñar a pensar;
en San Cayetano la han convertido en la ciencia :
· de seguir el método del profesor (aunque haya otro más fácil),
· de llegar a una única respuesta (la del libro),
· de esperar que el profesor diga si está bien,
· de repetir interminables ejercicios aburridos,
· de repetir año tras año: y esto ¿para qué me sirve?,
· de anular la capacidad de pensar.
Por último quiero decir que creo que ya es hora que dejemos de tener miedo a las represalias que puedan tomar con los chicos y juntos, padres y alumnos exijamos que esto cambie. Quienes me conocen saben de mi compromiso con la educación y aunque esto provoque que a los alumnos se les recomiende no tomar clases particulares conmigo, no puedo seguir callando.
Atte.
Ana Julia Menna
DNI. 17.086.376
