Sancayetanense presenta libro en Villa Carlos Paz

De la mano de la sancayetanense Mariel Di Marco, ven la luz los pasajes de la intensa vida de la protagonista. Aquellas vivencias únicas, algunas de las que llegó a escribir en algún borrador, y también las que lleva en su admirable memoria están volcadas al papel, para que este relato cronológico de la vida de Beatriz Castillo se transforme en otro pilar de la historia bien contada de los argentinos. 

Pilares forjados por mujeres y hombres signados por el fuerte compromiso con la vida, los Derechos Humanos y la Justicia Social.

"Beatriz Castillo, Honrar la vida", es la primera entrega de la Colección de Quo Vadis Ediciones: "Vidas para ser contadas". 

Para "Honrar la vida", está Beatriz

Lucha, compromiso y dedicación son algunos de los rasgos salientes que signaron la vida de Beatriz Castillo a lo largo de todos estos años. Y es el momento de compartir su legado con todos. Carlospacense por elección, pero una mujer argentina sin fronteras, que trasciende el tiempo y el espacio, porque llevó sus ideales a todos los rincones de la patria.

Pagó con dolor, con llanto y hasta con sangre para mantener siempre firmes sus pensamientos. Entera y sin vacilaciones forjó su camino que la llevó hasta hoy a estar erguida ante todos, incluso ante los genocidas del Proceso que aún siguen rindiendo cuentas de sus atrocidades.

Entrevista y textos: Carlos Pivatto (Periodista) – Fotografías: Archivo de Beatriz Castillo

La historia de los pueblos es, casi siempre, contada por los intelectuales y grandes investigadores, pero muy pocas veces la historia es escrita y reflejada por uno de sus protagonistas.

Beatriz Castillo nunca imaginó que lejos de ver "pasar la vida" se transformaría en una "participante" activa de los destinos de un país como Argentina, que en la segunda mitad del siglo veinte marcó jalones cruciales en materia de derechos civiles, en política y desarrollo.

Beatriz, aunque nunca lo imaginó, si soñaba con ver un país mejor y su gente con una mejor calidad de vida. Por eso y, muy de a poco, fue abandonando aquella paz y aquellos silencios de la zona de Los Gigantes, donde en un rancherío nació y por muchos años estuvo al cuidado de su abuela, para conocer que pasaba más allá de aquellas tranquilas y majestuosas montañas serranas.

Y a medida que se alejaba descubrió de adolescente las necesidades y los pesares de sus vecinos, aquellos que estaban en sectores cercanos de las serranías cordobesas. No tan lejos de su "rancho".

Pero la juventud comenzó a movilizarla en todo sentido y es por ello que cambió su actitud contemplativa, hacia una postura comprometida, porque muchos de los lugareños que se cruzaban a su camino le transmitían sus vivencias, su fe, pero también sus sufrimientos y sus postergaciones.

El dolor de los demás comenzó a ser su dolor, porque la gente que conocía los sentía como "hermanos" y esa noble y abnegada visión hacia los demás, trajo a Beatriz a estas tierras y desembarcó en 1952 en una Carlos Paz que era más "Villa" que nunca, un pequeño poblado que le abrió los brazos, como a tantos foráneos, en aquellas primeras décadas donde arribaron los grandes pioneros que posteriormente transformarían esta comunidad en la ciudad moderna y turística de la actualidad.

Desde Carlos Paz Beatriz viajó a Buenos Aires, donde formó una familia sólida y de fuertes lazos. Su necesidad de seguir trabajando por aquellos que más lo necesitaban fue una constante, tanto en la capital argentina como en cualquier lugar del país donde estuviera.

De una actitud comprometida pasó a tener una postura combativa, porque de la mano de un floreciente peronismo comenzó a la levantar las banderas de las luchas sociales.

Y allí estuvo siempre Beatriz. Nunca espectadora, ni testigo, siempre protagonista, pero no por un afán de trascender, sino por el mero hecho de defender sus ideales: Llevar a la práctica cotidiana de todos los días, sus claros y fuertes pensamientos de Justicia Social para todos. Y donde la militancia la demandaba, allí estaba.

Su propia familia compartía sus ideales y esa "contagiosa" manera de ver y llevar la vida que tenía la querida Beatriz. Ella estaba donde tenía que estar, porque así lo sentía.

Por eso hoy, al mirar hacia atrás y a pesar de la crueldad a la que fue sometida no sólo ella, sino toda su familia por parte de los genocidas que tomaron el poder en 1976, Beatriz, puede mantener la mirada, sostener la voz y con la frente bien alta decir: "Misión cumplida". Y aunque esté en el "otoño" de su vida, sigue manteniendo intactos sus ideales, caminando junto a los familiares de los desaparecidos y detenidos por la dictadura. Y no bajará sus brazos hasta no ver entre rejas al último de los responsables de los 30 mil desaparecidos que sufrió el país.

Con su mirada noble y humilde y un andar que refleja el paso de los años, Beatriz siente reafirmar sus convicciones y sus ideales al ver en el papel, escritos, todos los pasajes de su vida y que ya no serán sólo de ella, sino que a partir de ahora serán de todos.

-¿Por qué "Honrar la vida"?

-"Honrar la vida" es una buena frase para reflejar todo lo que hice y he dado. Espero estar a la altura de este título, que desde ya me enorgullece mucho.

-¿Qué descubrirá el lector cuando tenga el libro entre sus manos?

-Bueno, en el libro cuento la historia de mi vida, desde mi nacimiento en la zona de Los Gigantes, distintas cosas que pasé en las Sierras y posteriormente cuando me vengo a vivir a Carlos Paz en el año 1952.

-¿Cómo era su vida siendo niña?

-En Los Gigantes estuve hasta los 16 años, a partir de allí sentí que se iniciaba una etapa importante para la mujer y, aunque allí mucho no se podía hacer (yo vivía con mi abuela), empecé de a poco a recorrer la zona. Algunos de esos viajes me traen a Villa Carlos Paz y después me voy a Buenos Aires. Allí formo mi familia, pero con el tiempo regreso y sigo aquí, porque es mi lugar.

-¿Cómo definiría su militancia política?

-Siempre milité en las filas del peronismo. Yo formaba parte del FR17, es decir: el "Frente Revolucionario 17 de octubre". Con esta agrupación y con un conjunto de compañeros teníamos todo tipo de actividades sociales, sobre todo en los barrios, con la gente; charlas, capacitaciones y debates, y nos preocupaba mucho ver los problemas de vivienda que tenían los vecinos y que a veces padecían y, sobre todo, ver en qué podíamos ayudarlos.

-¿Cómo vivió el golpe militar de 1976 y el comienzo de la dictadura?

-En 1976 fue el golpe, efectivamente, y allí empezó nuestra pesadilla. En 1977 me llevan con mis hijos, Adriana (tenía 21 años, estudiaba Ciencias Económicas) y mi hijo Carlitos (16 años) y también secuestran a un primo, Aldo Tissera y se llevan al compañero aún desaparecido Fernando Agüero, del cual nunca más tuvimos noticias, lamentablemente.

-¿Los militares dónde la tuvieron detenida?

-Nos llevaron a La Perla, a La Ribera, desde allí a la cárcel de Córdoba y después a Devoto (Buenos Aires).

-Su vista parece perderse y sus ojos se llenan de lágrimas ¿Cómo se dio su liberación?

-Después de esos momentos tan duros que vivimos, resuelven soltarme con "Libertad vigilada" y vuelvo a mi Córdoba querida, en esa condición estuve un año en Villa Carlos Paz.

La libertad total me la dieron en el año 1980 y a pesar de las "recomendaciones" que decían darme estos "señores", yo no bajé los brazos nunca y retomé la lucha, porque siempre pensé que lo que hacía y mis ideas eran las acertadas. Yo nunca dejé de estar convencida de que lo que hacía, estaba bien. Por eso a pesar de todo, estoy tan feliz y me siento tan bien.

-¿Cómo surge la posibilidad de plasmar en un libro toda su experiencia de vida?

-Son los jóvenes que como siempre, tienen una energía especial y me empujaron a esto. Surgió de Mariel Di Marco y José Oviedo Oller, que tuvieron mucho que ver con todo esto. Yo siempre, a lo largo de tantos años, iba escribiendo algunas cosas y tenía muchos escritos dando vueltas. En el libro está descripto todo, todas las vivencias, paso a paso.

-¿Cuál es el mensaje que Beatriz quiere acercarle a la gente?

-Yo me siento muy feliz al ver que todos mis pensamientos y las cosas que me pasaron y muchas que escribí a través del tiempo ahora se verán en el libro. Solamente puedo decir ¡muchas gracias a todos!, nunca dejen de luchar y nunca bajen los brazos.

Sobre la protagonista

Beatriz Castillo, habita en la localidad de Villa Carlos Paz desde 1952, con distintas interrupciones en su residencia, propias de los avatares de su vida.

Es militante de derechos humanos y es sobreviviente del campo de detención clandestino de La Perla, que operara en la última dictadura militar (1976 – 1983).

Conocer su infancia plagada de aromas y sonidos de campo serrano, como su posterior adolescencia; etapa en la cual ingresa a la militancia política y esto marca el rumbo de su vida hasta nuestros días; luego, su partida a Buenos Aires, la formación de su familia y siempre el retorno a su lugar de origen, a su querido pago de Los Gigantes, provincia de Córdoba.

Una de las etapas más fuertes de su vida ha sido la de la dictadura militar, en la que junto a sus hijos Adriana y Carlos, fue detenida-desaparecida y presa política, con todo lo que ello significa en cuanto a lo personal y en lo que hace a la dimensión política de esta etapa (conflictiva hasta los días que corren) de nuestro país.

Sobre la autora

Mariel Di Marco nació en la localidad de San Cayetano, provincia de Buenos Aires, en 1966.

Reside en Villa Carlos Paz desde el año 1997.

Cursó estudios de Historia en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba.

Docente de Nivel Medio en colegios de Villa Carlos Paz y Empalme Tanti.

Participó de las siguientes actividades: Jornada de Derechos Aborígenes, de Jujuy. Taller de Educación Popular, de Neuquén. Curso del Conflicto Israel – Palestina, de la U.N.C. Jornada por la Memoria: Agustín Tosco, U.N.C. Encuentro de la Cooperación, Carlos Paz. Jornada de Cultura Aborigen, U.N.C. Encuentro de Organizaciones Sociales, La Plata. Jornadas inter-escuelas de Historia, Escuela de Historia. U.N.C.

Editó su primer libro "El automovilismo con ojos de mujer, ensayo de la historia del automovilismo en Villa Carlos Paz", en el año 2004 con Quo Vadis Ediciones. 

Caynet agradece el material de difusión a José Oviedo Oller, editor de Quo Vadis Ediciones



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